domingo, 25 de julio de 2010

SOCIEDAD EN MOVIMIENTO

 
Educación! ¡Educación! ¡Educación!

 

Fueron las tres propuestas que hizo Tony Blair al pueblo de Inglaterra durante su toma de posesión como primer ministro de ese país. ¡Y qué razón tenía el señor Blair! Pues sólo puede transitar una sociedad hacia su desarrollo si se nutre con educación de calidad. Todos los mexicanos elevemos el mismo grito y exijamos: ¡Educación! ¡Educación! ¡Educación!, a nuestras autoridades, al sindicato de maestros y a las instituciones educativas de nuestro país. Sí, educación de calidad que prepare una juventud capaz de insertarse exitosamente en un mundo exigente, competitivo e innovador; educación que forme buenos mexicanos y transmita los valores universales, conducentes al bien ser, al bien estar, y no sólo al bien tener como propósito en la vida. Educación que oriente a la persona hacia la trascendencia, la solidaridad y a la entrega desinteresada hacia los demás. Una educación formadora de líderes y no sólo de seguidores, que ayude a disminuir en México la enorme brecha de la desigualdad; educación que provea de herramientas intelectuales a quienes nacen en la pobreza, para superarla a través de su esfuerzo. ¡Educación! ¡Educación! Educación! Todos los mexicanos debemos lanzar este grito desde lo más hondo de nuestros pechos.


Tenemos razón para sentirnos a disgusto con nuestro sistema educativo y para muestra basta un botón:


A nivel nacional, nuestro gasto en educación se está aproximado poco a poco al ocho por ciento del Producto Interno Bruto, objetivo que nos sitúa en la misma línea de los países desarrollados, pero el problema es la forma irracional en que se despilfarran esos recursos.


La calidad de la educación es lamentable y así lo demuestran los estudios comparativos a nivel nacional e internacional. Según lo señala la prestigiada institución Mexicanos Primero, en lo que toca a matemáticas (prueba ENLACE 2008) el 22 por ciento de los alumnos evaluados en sexto año de primaria están ubicados en el nivel "insuficiente" y si revisamos el tercer año de la secundaria y el último de bachillerato, el nivel de insuficiencia alcanza el 55.1 por ciento y el 46.5 por ciento, respectivamente. México participa, como país miembro de la OCDE, en el Programa Internacional de Evaluación de Estudiantes, PISA, por sus siglas en inglés. En el año 2006 el 56 por ciento de los estudiantes mexicanos que resolvieron la prueba de evaluación se ubicaron en los niveles 0 y 1, es decir, que no cumplen con las habilidades mínimas, en términos académicos, requeridas para enfrentar las demandas del mundo contemporáneo.


Las deficiencias en materia de calidad educativa, según se señala en el diagnóstico hecho en el proyecto México a Debate, son un problema general, pero ésta se expresa de manera diferenciada en los distintos tipos de escuelas. En lo que respecta a la educación primaria, hay diferencias abismales entre los promedios alcanzados por los estudiantes de escuelas particulares y los correspondientes al promedio de las escuelas en zonas indígenas. En el nivel de secundaria el mayor contraste se encuentra al comparar las escuelas particulares con las telesecundarias.


Como país, a la luz de lo anterior, nos debemos cuestionar: ¿podremos ser competitivos e innovadores? ¿Podremos formar buenos ciudadanos? ¿Podremos sacar de la pobreza a la mitad de la población? ¿Podremos evitar que nuestros niños y jóvenes caigan en manos del crimen organizado?


Necesitamos hacer muchas cosas, no sólo el gobierno y el SNTE, también la sociedad, incluidos los padres de familia y los alumnos.


Exijamos una educación de calidad, evitemos la arbitrariedad o la "buena voluntad" del sindicato, porque es un derecho de la sociedad explícito en la Constitución mexicana. Propiciemos una educación de calidad que llegue a las escuelas privadas, a las rurales y a las indígenas; que los maestros más capaces ocupen las plazas, y sea una regla la evaluación continua tanto de ellos como la de las escuelas, supervisada por la sociedad. Demandemos maestros con elevadas calificaciones que reciban el reconocimiento de la sociedad y una remuneración basada en resultados; cero tolerancia al ausentismo docente. Exhortemos a que la SEP ejerza su función de Secretaría de Educación Pública, y el Sindicato actúe en defensa de sus agremiados, no desvíe sus intereses hacia la política nacional y rinda cuentas claras en el uso de los recursos que recibe del Estado. Promovamos el involucramiento de los padres de familia en la educación de sus hijos a través de su participación en los consejos escolares. Rechacemos el modelo de memorización y optemos por la promoción de un modelo basado en el razonamiento, la investigación y la innovación, orientada a la preparación de los alumnos hacia los retos del futuro, en el mundo que les tocará vivir, pero sin descuido de la enseñanza en los principios y las raíces que nos identifican como mexicanos. Exijamos la vinculación de las universidades y las escuelas técnicas con el sector productivo.


Bien decía Fernando Savater: "¿Sabe cuál es el más notable efecto de la buena educación? Despertar el apetito de más educación, de nuevos aprendizajes y enseñanzas. El bien educado sabe que nunca lo está del todo, pero que lo está lo suficiente como para querer estarlo más".


Efectivamente, la educación concluye hasta que termina la vida.

 


 

 

Se ha puesto de moda, una moda muy desafortunada –por decirlo de alguna manera-, vituperar a México.  Algunos se trepan a las aciagas declaraciones del entrenador de nuestra selección de fútbol (sobre las cuales ya pidió perdón con hombría); otros circulan correos electrónicos  donde señalan todo lo que sufre nuestro México querido, pronosticando un futuro desastroso. El  diagnóstico es cierto, México pasa por un mal momento, muy malo, el peor, quizá, de los tres cuartos de siglo que me ha tocado, para mi fortuna, vivir en él; pero también he visto a seres muy  cercanos a mí pasar por momentos muy malos, angustiosos, y no por eso pensé en calumniarlos y romper mi relación con ellos.  La pregunta que me hice en aquel momento fue: ¿En qué te puedo ayudar? Y la misma pregunta me hago en relación a México ¿En qué te puedo ayudar? Algunos, los menos, buscarán destino en el extranjero. Otros, la gran mayoría de los  mexicanos, yo entre ellos, continuaremos viviendo en nuestro país, junto a nuestras familias y cerca de nuestras amistades, luchando contra todo lo que haya que luchar y disfrutando de lo que haya que disfrutar. México de mis amores ¿En qué te puedo ayudar?

Dice un refrán popular que "cada quien habla de la feria como le fue en ella". Yo hablo de la tierra en la que he vivido y disfrutado mis setenta y seis años de edad. Un México en donde he conseguido todo lo que tengo. Mi familia, lo más preciado -cinco hijos y seis nietos-, quienes con la bendición de Dios vivimos en la siempre difícil, bella, e histórica Ciudad de México, con su maravilloso Bosque de Chapultepec, que me acoge con gran frecuencia a las siete de la mañana para caminar por sus calzadas. ¿Qué haría yo sin sus árboles centenarios y sin su lago? Desde ahí disfruto el amanecer, porque el sol se levanta muy cerca, a la izquierda de nuestros volcanes  Iztacíhuatl y Popocatépetl ¿Qué haría yo sin esos maravillosos guardianes, hoy  cubiertos de nieve y más hermosos que nunca? ¿Y qué haría yo sin nuestro Centro Histórico, sin nuestra Alameda, sin la calle de Madero? ¿Qué sería de México sin el Zócalo, sin  la maravillosa catedral -que es parte de nuestra historia y de nuestra cultura-, y sin sus majestuosos palacios, donde cada 15 de septiembre la muchedumbre vibra  de emoción?


Dios ha sido bueno conmigo y me ha permitido conocer muchos, pero muchos países. También he conocido y he disfrutado hasta las lágrimas la belleza de Michoacán, de Oaxaca y Zacatecas, de San Cristóbal de las Casas y de  Puebla; de las playas de Acapulco, Cancún y Mazatlán. La alegría jarocha de Veracruz, la reciedumbre de Monterrey, la personalidad única de Mérida, la calma de Campeche. Y podría mencionar muchos otros lugares, maravillosos lugares de nuestra tierra.


Litorales como los de México son difíciles de encontrar; cultura milenaria con el mensaje profundo de sus templos y pirámides, no abunda por doquier;  edificios majestuosos que recuerdan nuestra época colonial, son, algunos, patrimonio de la humanidad. Muy pocos países en el mundo reúnen las riquezas de las que México dispone, y que nosotros tenemos alrededor.


Yo estudié, gratuitamente, en la UNAM, mi querida Universidad en donde además impartí cátedra durante veinticinco años, disfrutando cada una de las clases a través del contacto con mis alumnos. Tuve la oportunidad de practicar exitosamente la contaduría pública a partir de los diecisiete años de edad en el Despacho Roberto Casas Alatriste, de grata memoria, donde aprendí no sólo los secretos de mi profesión, sino los grandes valores que deben ser guía de una vida digna. Ocupé puestos de importancia en el sector privado y en las organizaciones de la sociedad civil. Mi país, mi querido México, pagó con creces mi esfuerzo. Estoy convencido de que hubiese sido difícil lograr lo mismo en otro país.


He disfrutado y sigo disfrutando las canciones de Agustín Lara, de José Alfredo Jiménez y  Armando Manzanero, entre otros grandes canta autores. Escucho con verdadero placer a Toña la Negra, a Pedro Vargas,  a Jorge Negrete y Pedro Infante, algunos entre tantos y tantos artistas que me recuerdan mi maravillosa y alegre juventud; genios creadores de la música  que llevaba de serenata  los sábados en la noche a la niña de mis ojos. Disfruto  de nuestros escamoles,  nuestros chiles en nogada, nuestro cabrito norteño, nuestro mole negro, nuestro tequila y nuestra cerveza. Qué decir de las películas de Cantinflas, de Joaquín Pardavé y de María Félix, que sigo gozando intensamente a pesar de que algunas las conozco casi de memoria.


México de mis recuerdos, México de mi presente, lo único que puedo decirte es lo mucho que te quiero y que hoy, más que nunca, estoy listo para luchar por tu futuro digno y nunca para denigrarte ¡Dios me dará fuerzas para llegar al fin de esta carrera!



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