domingo, 25 de julio de 2010

El neoliberalismo en la mira de los obispos y de los empresarios

 

Por: Antero Duks

Julio / 2009

 

A puerta cerrada, Obispos de la región, encabezados por el Cardenal Don Juan Juan Sandoval Íñiguez y empresarios miembros de la USEM, (Unión Social de Empresarios de México) se reunieron del 28 al 30 de septiembre de 2009 en Ajijic, Jalisco, para analizar y discutir el tema del "Neoliberalismo".


Ese fue el segundo encuentro entre obispos y empresarios que se realiza en nuestra región; en el primero se abordó el tema de la globalización y fue calificado como un éxito, pues ambas partes (obispos y empresarios) dijeron enriquecerse con los conceptos y las aportaciones tanto de los ponentes como de las mesas de trabajo.


El encuentro estuvo dividido en cinco temas con 10 ponencias. Los temas fueron: "Neoliberalismo, concepto y evolución", "Praxis mexicana en el siglo XX", "La presencia de Dios en las estructuras" y "Los retos y las propuestas".


El problema de entender el Neoliberalismo


Para nosotros, el "común de los mortales", el tema se antoja complicado y esquivo, pues si bien todos los días escuchamos la palabra "neoliberalismo" por todos lados, poco se detienen los economistas y los políticos a explicarnos el término.


Lo que sí es una verdad, es que "neoliberalismo", se ha convertido en una mala palabra, y en una especie de "chivo expiatorio" al que se le achacan todos nuestros males: si hay 50 millones de pobres es por el neoliberalismo, si falta educación es por el neoliberalismo, si nuestras autoridades son corruptas es por el neoliberalismo, etc.


Pero ¿qué es neoliberalismo? Ningún libro podrá definir con certeza el término por una razón muy sencilla: aún no comprendemos qué significa en la actualidad.


Es un sistema filosófico (no sólo económico) que se vive de maneras muy diversas, y respecto al cual no tenemos aún el alejamiento que proporciona la historia para comprenderlo y sus consecuencias reales.


En palabras más sencillas, no es posible aislar mentalmente lo que se padece cotidianamente y en carne propia; aunque, sí, se debe hacer un intento so pena de vernos arrastrados por nuestros propios errores. Sin embargo, es conveniente hacer una aclaración: aunque neoliberalismo, como su vocablo lo indica, parece definir el renacimiento del liberalismo, o un nuevo liberalismo; cualquier estudio o conclusión actual, será solamente una aproximación para entender lo que en su totalidad significa el neoliberalismo.


El liberalismo


Es difícil definir brevemente lo que es liberalismo, al no caracterizarse por una única doctrina, sino por ser más bien una mentalidad a la que contribuyeron distintas ideologías occidentales a lo largo de los siglos.


Puede decirse que es una corriente individualista llevada al campo de la filosofía y de la política por la burguesía. Hacia mediados del siglo XIX el liberalismo ha tomado ya el aspecto y los elementos, "definitivos"· característicos:


1) Racionalismo: único instrumento fiel para la guía del hombre. se desplaza a Dios por la razón humana, el valor de la fe queda en un segundo plano.


2) Progreso: El bienestar en la vida humana se le atribuye solamente al desarrollo tecnológico y es el motor que impulsa el desarrollo del pensamiento.


3) Naturaleza: se le ve como un gran organismo que inspira la creación de otros nuevos: empresas. Se le considera una fuente inagotable de satisfactores.


4) Laicismo: Dios fuera de los asuntos del hombre. Las religiones se toleraban como meras convenciones entre los hombres.


5) Elitismo: Las clases sociales son naturales y necesarias para el desarrollo económico. Sólo una clase social está capacitada para gobernar y dirigir y esa minoría es la burguesía acomodada y culta.


6) Universalismo: La ideología liberal se creyó adaptable a toda la humanidad, basándose en un humanismo distorsionado y parcial.


7) Libertad individual: el individuo por encima de lo social, la libertad se entiende en la tolerancia y en la instrucción. La libertad no se vive en la elección de opciones ya establecidas por una ley divina; sino que la ausencia de Dios es indispensable para que el hombre camine libremente. Se cae por ello, con frecuencia, en el relativismo moral. Se defienden a ultranza las libertades en materia religiosa, jurídica, política; pero las proclamadas libertades económica y cultural quedaron sujetas a las leyes del libre mercado (oferta y demanda).


8) Individualismo político: Un Estado legítimo elegido por los individuos para vigilar los derechos de los individuos. Democracia como concepto, aunque elección de una elite en la realidad.


9) Individualismo económico: La libre competencia, ley de oferta y demanda y no hay alternativas para el individuo sin poder económico.


10) Estado limitado: El Estado no debe inmiscuirse en el desarrollo económico que surge del mercado libre.


Estas características que persisten en el neoliberalismo, han adoptado otras formas, de acuerdo a la cultura donde se practican. No hay, por así decirlo, un neoliberalismo, sino muchas formas de neoliberalismo.


En ocasiones con mayor control del Estado o de algunas instituciones culturales, y afectado, también por el grado de desarrollo económico, ya que es imposible pensar que
los países pobres tienen iguales reglas de juego en el intercambio internacional que los países desarrollados.


Los modelos económicos que se vinieron abajo


El socialismo por un lado y el capitalismo por el otro, han demostrado su fracaso en los contecimientos históricos; al grado que, hoy por hoy, ningún país en el mundo ha mostrado probidad de sus aparatos ideológicos y económicos; los países pobres y subdesarrollados por evidentes razones, y los ricos por los graves problemas sociales que acusan en su interior y en la ambición de explotar a los países más débiles.


La caída del Muro de Berlín, que tanto gusto causó a la Humanidad anhelante de "los vientos de cambio" y el colapso del régimen totalitario del socialismo, fueron sólo el comienzo del dominó, porque con la caída de esta doctrina social y su símbolo derrumbado, cayó también la concepción materialista y deshumanizante de sus propuestas de desarrollo humano.


Sin embargo estas concepciones persisten en el modelo capitalista que actualmente impera en la mayor parte del mundo y es evidente que la situación de injusticia social para miles de millones de pobres no puede seguir así.


La caída de las utopías, o el llamado postmodernismo, nos ha dejado vacilantes, pero en una dinámica de consumo que "no puede parar".


Los proyectos de desarrollo humano que excluyeron a Dios han fracasado; es decir, a nivel de sociedad, todos nuestros proyectos.


Ingenuamente se pensó en ambos sistemas económicos (socialismo y capitalismo) que Dios estaba destinado a desaparecer o a confinársele en las iglesias, de ahí la catástrofe de millones de personas que mueren de hambre, de la sobreexplotación de los recursos naturales, de los millones de muertes por guerras injustas, de los bloqueos, de las epidemias que pudieron evitarse, etc.


El bienestar humano debe plantearse en otros términos. La respuesta hoy parece complicada porque nos seguimos aferrando a viejos esquemas. Pero ¿cómo olvidar las palabras del Salmo 33 San Lucas?: "No se preocupen qué van a vestir y a comer mañana, ¿No valen más que los pájaros que ni laboran ni se afanan? Ni Salomón en toda su gloria se vistió como uno de ellos".


Es claro, clarísimo, el hombre ha de buscar a Dios y sólo entonces se desprenderá un modelo económico justo y de riqueza para todos.


La Doctrina Social de la Iglesia defiende la libertad de mercado pero con justicia social. No se puede hablar de libertad, cuando millones están encadenados por el hambre, la ignorancia y el egoísmo. La postura es clara:


¡Neoliberalismo no! puesto que sus fundamentos deshumanizan, desintegran,
distorsionan y materializan a la persona; ¡Libertad sí!, porque el hombre es a imagen y semejanza de Dios, un ser libre.


El hombre tiene derecho a experimentar esa libertad en condiciones de justicia y equidad para desarrollarse y dar gloria a Dios con los dones que Él le dio.



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