lunes, 12 de julio de 2010

Las verdaderas intenciones del SME

 

René Mondragón

julio / 2010

La autora de los días de mi señora madre, o sea, la clon actual de mi jefecita, en atención a que a la autora de mis días, mis hermanos y yo ya nos encargamos de hacerla abuela, acostumbrada darnos un escarmiento a través de una frase lapidaria que encerraba todo su sentir: "¡te lo dije!".

El recuerdo agradable viene a colación, porque a raíz de que la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) echó por tierra la controversia del Sindicato Mexicano de Electricistas (SME), en el sentido de pedirle al Organismo Jurisdiccional que declarara anticonstitucional la desaparición de Luz y Fuerza del Centro (LyFC), afloraron las verdaderas intenciones de los otrora todopoderosos y omniscientes dirigentes sindicales.

Jaque Mate

1. Después del 14 de julio, quedarán sin vigencia las "tomas de nota" de la "mesa divertida" del sindicato.

2. El SME no puede –por carecer de sustentabilidad jurídica– continuar como organizacional sindical.

3. Evidentemente, tampoco existe ya la empresa LyFC, es decir, tampoco hay ya una de las partes –la patronal– en el contrato colectivo de trabajo.

La llana de la discordia

Usted podría imaginarse que en esas lides, los dirigentes del extinto sindicato, deben estar preocupadísimos por los pobres trabajadores que dejarán en el abandono.

Quizá, los líderes del sindicato no puedan dormir, porque las bondades, prestaciones, ventajas y logros alcanzados por el SME a favor de sus agremiados, probablemente causarán serios estragos en la vida de sus afiliados.

¡Pues no!

Pues ¡no!, ¡nein!, ¡niet!, ¡niguas!, ¡nones!, ¡nanay!, ¡never mind!
           
¿Sabe usted qué hay en el epicentro del debate, en la más alta preocupación de la dirigencia sindical; aquello que ni Dalay es capaz de resolver con éxito?

Preocupaciones por orden de aparición

1. Las cuentas bancarias del SME, que en su momento fueron congeladas por las autoridades, y que más o menos estamos hablando de unos 23 millones de pesos.

2.La otra parte del problema son los chequesque amparan como 35 millones de pesos –millones más, millones menos– por concepto de cuotas sindicales.

3. Los bienes inmuebles constituyen otra de las más altas preocupaciones y prioridades. No es para menos, los edificios propiedad de "todos los que somos del color de la tierra", se encuentran en sus 12 divisiones en el centro del país.

4. No faltan los preocupados por Martín Esparza, a quienes las malas lenguas y las peores plumas, definen como: "los beneficiarios directos del joven Esparza", según dicen, porque "la lucha continúa" y hay un "litigio"; y como quienes asesoran jurídicamente al SME siguen diciendo que los asambleístas sindicalizados deciden y el SME se acaba o continúa, pues ya sabrá usted. Sólo que es necesario considerar que el Quinto Tribunal Colegiado les negó el amparo a los quejumbrosos; y, por si fuera poco, el juzgador declaró nula la elección que pretendía reelegir a Esparza y a otros miembros de la directiva.

5. Como la lana es de quien la trabaja, la Secretaría del Trabajo ya alertó a los trabajadores para presentar demandas y proteger el dinero, bienes muebles e inmuebles que, a final de cuentas, son dinero de los propios trabajadores. Es decir, lo que importa es verificar quién y cómo se quedan con los bienes de los trabajadores sindicalizados. Carroña pura.

Neologismos sindicales

Sin embargo, dentro de todo este galimatías, los anteriores "propietarios" del SME acaban de hacer un aporte a la lingüística mexicana.

Imagínese usted por favor: aseguran que los trabajadores electricistas –aún los liquidados– siguen siendo miembros del SME. Sin duda, esta afirmación me hizo pensar en el don de la bilocación al que están sujetos los electricistas, por obra y gracia de San Martín Esparza.

Pero, adicionalmente, a los trabajadores que ya fueron liquidados les llaman "integrantes en receso", lo cual me lleva a concluir que si a algún marido le ponen la cornamenta, podría catalogarse –según el SME– como "marido en receso".

Greg Sánchez se convertiría en "gobernador en receso". El Peje se transformaría en "presidente legítimo en receso".

Y como este servidor de ustedes tiene que asumir las responsabilidades propias de su sexo –esto es, tengo mucho que planchar–, me declaro en escritor en receso hasta mañana. Gracias por su comprensión.

 

 

 



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