jueves, 1 de julio de 2010

Por favor tómense 5 minutos y lean esto es la verdad y a lo mejor nos ayuda un poco con los hijos no crean



 Yo agregaría a todas nuestras relaciones personales.

 
 A  V i v i r !!!!!

 
 Por
Gaby Vargas

 
 Imposible no notarlo. Un viernes por la tarde en un restaurante, una  familia convive de la siguiente manera en una mesa cercana a la nuestra:   el Papá conectado a un Blackberry como si se tratara de una  extensión de su mano y fuera un elemento indispensable para comer (O PARA  VIVIR)

 
 La hija adolescente (de unos 17 años) metida en su mundo con una  sonrisa en los labios, enviaba mensajes de texto a dos pulgares desde su  celular con asombrosa velocidad; estoy segura de que nunca se percató de la  compañía. El niño (de alrededor de 11 años) hipnotizado con su Game Boy,  parecía desaparecer del planeta Tierra y transportarse a alguna competencia  en un planeta virtual.

 
 Y la mamá, a ratos veía al infinito, hasta que aburrida, se pegaba  otro aparato a la oreja y, como el resto de su familia, procuraba conectarse  con alguien "allá afuera".
 
  "¡Qué gran comunicación entre ellos!", pensé.

 
 Esta escena es cada día más típica del paisaje urbano. Lo sé porque  la he vivido y trato de evitarla. Estar conectados es una adicción tan  fuerte que nos hace creer que es un mal necesario. Necesito saber en este  instante qué pasa en el resto del mundo: asuntos de trabajo, noticias, redes  sociales y demás. Comienza como un inocente pasatiempo, para convertirse  paulatinamente en una necesidad y después en una adicción, tal como la  nicotina lo es para el fumador.


 Sin embargo, esa tarde al ver a la familia, me dieron ganas de  sacudir a cada uno de sus integrantes y transmitirles lo que Odín Dupeyrón  nos invita a hacer a gritos en cada función de su monólogo teatral ¡A vivir!  (por cierto una maravilla de obra).

 
 Tú Papá: ¡a Vivir!, que esos niños que hoy tienes sentados a la  mesa, mañana preferirán estar con sus cuates o respectivos novios. ¿Ya sabes  qué les inquieta?, ¿con qué sueñan?, ¿qué quieren ser de grandes? Pronto  quizá se vayan a estudiar fuera, o decidan irse a vivir solos o a probar  suerte con una pareja. La vida se va, se va, se va y se acaba, señores.

 
 Tú mamá: ¡a Vivir!, aprovecha esos momentos de oro para platicar con  tu familia y comunicarte de corazón a corazón, platícales sobre el Libro que  estás leyendo, sobre la Obra de Teatro o Película que acabas de ver, sobre  la Fé en Dios y lo maravillosa que es su creación, sobre la importancia de  tomar decisiones, sobre lo importante que es tener amigos, o bien, sobre lo que más te gusta y te reta de tu Trabajo. Platica con ellos como la persona  normal que eres, no como ese agente de tránsito que tus hijos a diario ven  en ti: "¿A dónde vas?" "¿Con quién vas?" "¿A qué hora llegas?" "¡Qué horas  son estas de llegar!" "¿Ya hiciste la tarea?" ¿Crees que con ese nivel de  comunicación buscarán estar contigo?
 
 Ustedes niños: ¡a vivir!, que no siempre tendrán a sus papás  disponibles y al pendiente y sobre todo cerca a ustedes. ¡Aprovéchenlos!  Pregúnten todo lo que les inquieta de la vida, averigüen cómo se conocieron,  qué peripecias han pasado para tener la casa en la que viven... Investiguen  un poco más acerca de la vida de sus abuelos, tios. Les aseguro que no saben  casi nada de ellos y que están llenos de anécdotas interesantes y  divertidas. Si esto les parece aburrido, entonces platíquenles cómo funcionan las redes sociales y por qué son tan importantes para ustedes.

 
 ¡A vivir!, estar conectados quizá nos da la sensación de estar  actualizados, tener conocimiento de los hechos y un sentido de pertenencia;  pero si bien es una posibilidad maravillosa, todo tiene un tiempo y un  lugar. Tener a las personas que quieres junto a ti, es un lujo. Créanme, lo  que hoy consideran que será para siempre, no lo es. Cuando se levanten de la  mesa, el momento y la oportunidad de comunicarse entre ustedes se habrá ido,  ¿volverá? Nadie lo sabe.

 

 "Estar conectados es una adicción tan fuerte que nos hace creer que es un mal necesario".
 
 Bendiciones para tí...



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