domingo, 25 de julio de 2010

Salinas y Camacho se disputan el país

 

Federico Müggenburg

julio / 2010
 

Los primeros datos que arrojó el resultado electoral del domingo 4 de julio apuntaron a que los pronósticos inducidos por los medios de comunicación masiva en el sentido de que se confirmaría la "marcha arrolladora" del PRI hacia la recuperación de la presidencia mexicana no son tan firmes ni tan reales como parecía.

Todo esto se confirmaba con el anuncio del "carro completo en 2010", "faltando solamente la joya de la corona en 2011", en alusión a la gubernatura del Estado de México. Sin embargo, los hechos confirman la equivocación del fantástico pronóstico.

Dos estrategias contrapuestas que parecen subordinar cualquier otra posibilidad se van configurando en la expresión de los "nodos", novedosas figuras significativas que se originan en los procesos de transición, cuando el poder del "núcleo autoritario" del viejo sistema se fractura, desplazando y repartiendo el poder hacia diversos "nodos", resultando así la nueva manifestación de poder político en su camino hacia un nuevo sistema en ciernes.

Dos poderosos "nodos", comparables con "ciclones políticos", emergen ahora como los protagonistas que opacan y subordinan a un tercero en la lucha por la conquista de la presidencia.

El nodo comandado por Carlos Salinas de Gortari parece haber definido a su candidato en Enrique Peña Nieto, y el impulsado por Víctor Manuel Camacho Solís parece inclinarse por Marcelo Ebrard Casaubon, aunque tiene repuestos, por lo que pudiera ofrecerse, en las personas de Juan Ramón de la Fuente y José Woldenberg. Un tercer nodo muy debilitado, el de Felipe Calderón, todavía no define, aunque en la lista hay más de seis interesados.

La novedad de la reciente elección de 12 gobernadores fue la propuesta de las "coaliciones" de PAN y PRD, con candidatos procedentes del PRI, que provocaron desgarres, confusiones y rupturas entre coaligados, contrincantes y electores. Lo acontecido parece indicar que fue una estrategia diseñada por Camacho.

Al haber obtenido el triunfo en Oaxaca, Puebla y Sinaloa, (con  discusiones en Hidalgo, Veracruz y Durango) ahora lanza el proyecto para el Estado de México en 2011. Lo que pudiera resultar sería un anuncio para condicionar la presidencial de 2012. Llama poderosamente la atención la posición titubeante del "duopolio" televisivo, que tenía una definida actitud en favor del PRI hasta el día de las elecciones.

Lo que empieza a transparentarse es una titánica lucha estratégica entre el proyecto de Salinas y el de Camacho. Pesan también los rencores de Camacho por su frustrada candidatura, cuando Salinas destapó a Luis Donaldo Colosio. Hoy, en revancha, se vuelven a enfrentar en un proyecto de recuperación del "control" del país.

Las diferencias ideológicas entre Salinas y Camacho no parecen ser tan profundas, debido a que tanto el PRI como el PRD son miembros de la Internacional Socialista. Cuauhtémoc Cárdenas y Beatriz Paredes son vicepresidentes de dicha internacional, que hoy ofrece el proyecto diseñado por Felipe González hace años, llamado "Gobernanza Global Socialdemócrata", que alejada de los principios de Carlos Marx, se ha inclinado por los de Federico Engels.

Ya no es la "propiedad privada" el objeto enfocado a ser destruido, considerado como "la causa de la injusticia y la explotación", teoría que estuvo vigente por más de un siglo entre los militantes del marxismo. Ahora es la "familia monogámica" el objetivo a destruir, identificada por Engels en su libro "El origen de la Familia, la Propiedad Privada y el Estado", escrito en 1884, en el que señala: "El primer antagonismo de clases de la historia coincide con el desarrollo del antagonismo entre el hombre y la mujer unidos en matrimonio monógamo, y la primera opresión de una clase por otra con la del sexo femenino por el masculino".

La avasalladora campaña del feminismo radicalizado y su proyecto "liberador", y todo lo que se implica en la promoción de la "cultura de la muerte" (desintegración del matrimonio, permisivismo legal ilimitado para acabar con la vida del no nacido, corrupción de las fuentes de la vida, invención de formas antinaturales de familia, mecanismos legales para despenalizar la eutanasia, etcétera) promovidas por la Organización de las Naciones Unidas y una multiplicidad de ONG, sólidamente financiadas por "fundaciones progresistas" y la misma Internacional Socialista, son elementos comunes a estos dos conglomerados políticos, expresados en "nodos políticos" que se disputan el control del país.

Es verdad que entre ellos matizan las cosas, según las conveniencias del momento. Hay gobernadores priístas, que en el último año han impulsado legislaciones que limitan la permisividad del aborto en un importante número de estados.

En cambio, los perredistas en el Distrito Federal han aprovechado su mayoría legislativa para ir a fondo en la despenalización del aborto y la promoción de los llamados "matrimonios con personas del mismo sexo" y la adopción de "hijos" en esas condiciones. Además anunciarán muy pronto la promoción de la despenalización de la eutanasia.

Asimismo, presentarán algunas diferencias en sus planteamientos económicos, pero no tan obviamente identificables, como hoy ocurre en las campañas electorales en Gran Bretaña, España, Francia, Alemania, Brasil, Chile y los mismos Estados Unidos de América.

Ha venido sucediendo que los principios postulados por los partidos adheridos a la Internacional Demócrata de Centro, antes Demócrata Cristiana, se diluyen en una especie de "social-tecnocracia", muy afín a la "socialdemocracia" y así se borran las opciones políticas que no coinciden con ese proyecto. En México, parece que ya entramos en ese atolladero y el usufructo es la pérdida de la opción de signo trascendente y la caída en un dualismo de carácter regresivo al viejo sistema.

 

 

 



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