Julio / 2010
Las alianzas PAN-PRD fueron un éxito electoral, eso es inobjetable. Sin embargo, sería bueno que los dirigentes nacionales de estos partidos, César Nava y Jesús Ortega, respectivamente, cortaran la borrachera que ya les duró varios días y reflexionaran sobre la situación en que quedan los partidos de manera individual.
El PAN y el PRD coaligados lograron buenos resultados electorales, pero en el fondo, como partidos políticos, salieron perdiendo.
Esto no quiere decir que el PRI haya ganado, el tricolor también perdió en las elecciones del pasado domingo.
De hecho, los ganadores de los comicios no fueron los partidos, sino algunos personajes que representan intereses personales o de grupos políticos muy específicos.
La política de alianzas con la izquierda tuvo para el PAN un costo político muy elevado, que se tradujo en desprendimientos de militantes.
El caso más grave es el del secretario de Gobernación, Fernando Gómez Mont, quien renunció por no estar de acuerdo con esas alianzas.
Otros panistas de peso, como el presidente de la Cámara de Diputados, Francisco Ramírez Acuña, el ex candidato presidencial Diego Fernández de Cevallos y el ex presidente de la república Vicente Fox manifestaron públicamente su oposición a las alianzas inconfesables.
Las alianzas PAN-PRD obtuvieron buenos resultados durante los comicios del domingo, pero eso no representa necesariamente un crecimiento electoral del PAN.
En cambio, el PAN perdió el control de tres estados en donde detentaba el poder: Aguascalientes, Tlaxcala y Baja California, en donde entregó al PRI todos los municipios y la mayoría en el Congreso local.
El PRD también perdió mucho en lo individual durante estos procesos, a pesar del éxito electoral de las alianzas.
El PRD no creció electoralmente de manera significativa; en cambio, perdió el estado de Zacatecas, importante bastión que tenía en su poder desde hace 12 años, y se exhibió como protector del candidato a gobernador de Quintana Roo, Gregorio Sánchez Martínez, acusado de cometer delitos graves.
Más que alargar durante varios días la borrachera por el éxito electoral de las alianzas, los dirigentes del PAN y del PRD deberían estar preocupados por el estancamiento que ambos partidos reportan de manera individual.
Los dos partidos carecen de la estructura suficiente y de los cuadros capaces de enfrentar con posibilidades de éxito una elección estatal en donde gobierne el PRI, lo que los puede llevar a una relación de codependencia.
Eso llevó a que el PAN y el PRD postularan como candidatos de las alianzas a ex priistas o a personajes ajenos a los partidos, pero con un alto grado de popularidad personal, como fue el caso de Xóchitl Gálvez en Hidalgo.
Con las alianzas lograron derrotar a gobiernos caciquiles y autoritarios como en Puebla y Oaxaca, pero al mismo tiempo apuntalaron otro cacicazgo priista, al llevar a Mario López Valdez al gobierno de Sinaloa.
Además, le pusieron a Andrés Manuel López Obrador en bandeja de plata un estado que se convertirá en su plataforma de lanzamiento hacia una nueva candidatura presidencial.
Las alianzas PAN-PRD tuvieron éxito electoral, pero ninguno de estos dos partidos llegó al poder ni en Oaxaca ni en Puebla ni en Sinaloa.
De seguir con esas alianzas inconfesables, podrían terminar por perder algo que es fundamental para todo partido político que se respete a sí mismo: la identidad ideológica que les dio vida.
Para miles de militantes, sobre todo del PAN, eso es algo todavía muy importante.
**ENCUESTOCRACIA MORTAL
En el recuento de daños del PRI, tienen un lugar preponderante las encuestas que endulzaron los oídos de dirigentes y candidatos.
A raíz de las elecciones en Yucatán, en mayo de este año advertimos que una empresa en particular, encabezada por personajes ligados al PRI, había generado la expectativa falsa de que este partido arrasaría a sus oponentes.
Dijimos que esa empresa había fallado en sus mediciones respecto a la elección en Mérida y que lo mismo podría pasar en los estados en donde se renovaría la gubernatura.
El tiempo nos dio la razón.
La culpa no es sólo de esa y otras empresas que sin fundamento generaron expectativas de carro completo aplastante, sino de quienes basaron en ellas su exceso de confianza.
¿MANO AMARILLA?
Diputados del PRI y del PVEM solicitaron agendar ayer dentro de la sesión de la Comisión Permanente del Congreso un punto de acuerdo para pedir la comparecencia del titular de la SCT, Juan Molinar Horcasitas.
Los legisladores quieren que el funcionario explique las razones del nombramiento de Mony de Swaan como comisionado de la Cofetel, a pesar de no cumplir con uno de los requisitos correspondientes.
Pero la Mesa Directiva, que encabeza el senador del PRD Carlos Navarrete, mandó el punto casi hasta el final de la lista.
Mony de Swaan fue electo presidente de la Cofetel sin problemas y del punto de acuerdo ya nadie se acordó.
LA FACTURA, A CAMACHO
La corriente Nuevo Sol, que encabeza Amalia García, pasará la factura de la derrota en Zacatecas a Manuel Camacho Solís, coordinador del DIA.
Según Hortensia Aragón, integrante de esa corriente, el DIA no puso entre sus prioridades defender el bastión perredista de Zacatecas.
Es sólo el inicio de una nueva etapa de violencia intrafamiliar.

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