Por: Enrique Galván-Duque Tamborrel
29/marzo/2010
Ayer, como cotidianamente lo hago, me senté frente a la computadora, abrí el navegador y empecé a leer las noticias del Universal. De entrada, resaltó inmediatamente una nota que me provocó inmediatamente risa, pero una risa burlona y sarcástica. La nota en cuestión dice:
"Esclarecer destino de bienes incautados, exige PRI
domingo 28 de marzo, 04:00 AM
(Resumen) MEXICO, D.F., marzo 27 (EL UNIVERSAL).- La bancada del PRI en la Cámara de Diputados exigió al gobierno federal un informe pormenorizado de los ingresos y destino final del efectivo y bienes materiales del Sistema de Administración y Enajenación de Bienes (SAE), así como garantizar que no se utilicen electoralmente o en beneficio de particulares."
Así arrancaba la nota, ya después desarrollaba la argumentación correspondiente, pero esa entrada fue la que provocó que me desgañitara de risa.
Inmediatamente, sin querer queriendo, se me agolpó en la mente el recuerdo de tantas tropelías que ejecutó impunemente la Trinca Infernal (PNR-PRM-PRI). Disponían a discreción de todo, ya fuera incautado o no, cuántas fortunas se amasaron de ese modo ¿o no priístas? Pero ahora se quieren dar baños de pureza, exigiendo cuentas de lo que ellos durante setenta años no nunca hicieron, con el agravante de que nadie se los exigía, pues ellos era juez y parte.
Continua la nota: "Con base en los registros que el SAE envía a la Cámara baja, en 2009 obtuvo ingresos por más de mil millones de pesos, y recibió para su custodia 7 mil 477 inmuebles, cuyo destino se desconoce. El diputado Carlos Oznerol Pacheco dijo que 'se sabe que se adjudican vehículos a los ayuntamientos, pero se afirma que los mejores y el mayor número se otorgan a los que gobiernan alcaldes del partido del gobierno y lo mismo ocurre con enseres de amplia necesidad popular, para ello necesitamos conocer el detalle del objeto y del destino'".
Claro que continúa mi risa, escuchar eso de un priísta, tal pareciera que el PRI está reclamando dado que ellos fueron incólumes ante las no pocas tentaciones de llevarse lo ajeno. Quien puede olvidar que no sólo alcaldes, o funcionarios de alto nivel, sino empleados de niveles bajos, pero protegidos por los de alto rango al que servían, se llenaban las bolsas de dinero, y sus casas de artículos incautados o no.
Continuando con la desvergonzada reclamación, dijo que: " a pesar de que el SAE envía a la Cámara baja reportes constantes sobre lo que recibe "en ningún lado se reporta el número total de vehículos a su cargo (que suman decenas o centenas de miles), bienes electrónicos, computadoras, equipos de sonido y audio, ropa y alimentos, derivados de los golpes al contrabando, ni mucho menos de cómo se asignan".
En la revisión de la Cuenta Pública 2008, la Auditoría Superior de la Federación determinó que el SAE realiza un deficiente registro de los objetos y propiedades en custodia, al no proporcionar "características esenciales para su debida identificación" excluyendo aspectos importantes como el estado físico en el que están.
A los que hemos vivido la mayor parte de nuestras vidas bajo la dictadura de un gobierno hegemónico, como el ejercido por la Trinca Infernal, no podemos, es más no debemos tragarnos esa hipócrita posición, hoy asumida por el PRI. Se quieren dar baños de una pureza que no les queda, ¡hipócritas!
Cuantas fortunas surgieron de tantas prácticas corruptas, no sólo de esa que ahora critican, ¡hipócritas! Que vayan a engañar a su abuela, a ver si les cree, aunque estoy seguro de que ni ella. ¡Farsantes!

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