sábado, 29 de enero de 2011

Madre y política, una alemana ejemplar

 

Por Norma Mendoza Alexandry

Enero / 2011

 

 

 

Enero, tiempo de trabajar, tiempo de volver a nuestros deberes. Tanto así que en la primera noticia política importante de la primera semana del mes se publicaron las declaraciones del Secretario del Trabajo de México, Javier Lozano Alarcón, acerca de la "creación de empleos" en el año 2010 (cf. "El Universal", "Repuntan empleos. Son pocos", 5 de enero, 2011).

 

Me pregunto si la creación de empleos es el único objetivo de la Secretaría del Trabajo. Porque considerando que algunos analistas económicos opinan que "no son suficientes los empleos creados", entonces, ¿qué otras funciones puede desempeñar una persona como el secretario del Trabajo en un puesto tan importante? ¿Qué es lo que da confianza hacia una persona que ocupa un puesto clave del gobierno?

 

Para ampliar nuestro panorama, me voy a referir a la Ministra del Trabajo de Alemania, quien goza de gran prestigio profesional, social y familiar. Ya el periódico "The New York Times" la califica como la "nueva mujer de los tiempos actuales" (cf. Entrevista a Ursula von del Legen. Katrin Benhold para "The New York Times", "La Cuestión Femenina", enero 2010).

 

Ursula von der Leyen nació en Ixelles Bruselas en 1958. Posee la nacionalidad alemana debido a su padre alemán y es actualmente una política miembro de la Unión Democrática Cristiana. Desde 2009 ocupa un puesto en el Parlamento Alemán como Ministra del Trabajo y Asuntos Sociales en el gabinete político de Angela Merkel.  Previamente, de 2005 a 2009 ocupó el puesto de Ministra Federal de Asuntos Familiares, Ciudadanos de la Tercera Edad, Mujeres y Juventud.

 

Sus bases culturales y profesionales incluyen estudios en Economía en Göttingen y en la London School of Economics. Aunque no dio fin a estos estudios, prefirió estudiar Medicina en Hanover de donde se tituló en 1987 y obtuvo allí su primer trabajo como médico.

 

De 1992 a 1996 ella y su esposo se trasladaron a la Universidad de Stanford, California, Estados Unidos, en donde se dedicó al hogar principalmente y al cuidado de sus hijos y a la investigación. A su regreso, fue miembro del profesorado del Departamento de Epidemiología y Medicina Social de la Facultad de Medicina de Hanover.

 

Desde 1999 es activa en  política, además de ser esposa del doctor Heyko von der Leyen, profesor de medicina, gerente de una farmacéutica y miembro de la Casa Leyen, antigua familia de la alta nobleza.  El matrimonio procreó siete hijos, actualmente entre 12 y 23 años de edad.

 

Como Ministra de Asuntos Familiares y no importándole algunas protestas, introdujo el Acta de Avance de la Niñez (Kinder förderungsgesetz) por la que reservó 4.3 billones de euros para establecer estructuras para el cuidado de los niños en toda Alemania. 

 

También introdujo un esquema de permiso parental siguiendo el modelo escandinavo, en el que reserva dos meses adicionales para que los padres de familia puedan quedarse en casa al cuidado de los hijos (Vätermonate).

Sus colegas del CSU se quejaron de que los padres no necesitaban una "beca para cambiar pañales".  Ella, sin importarle las críticas, siguió hablando de sus experiencias familiares, de cómo su título como médico no le impidió seguir teniendo hijos y cómo su esposo, profesor de medicina, trabajó medio tiempo por años para poder estar con sus hijos.

 

En un país en donde estadísticamente las mujeres sólo tienen 1.38 hijos y sólo el 6 por ciento de las madres regresan a trabajar tiempo completo después del segundo hijo, la doctora von der Leyen causa admiración. En una entrevista señaló su regalo navideño preferido: una foto collage con su esposo, cuatro hijas, tres hijos, su perro y su caballo.

 

Otro de sus logros es un mandato para bloquear Internet en cuestión de pornografía infantil a través de una lista de bloqueo de la Oficina de Policía Criminal Federal de Alemania (BKA), creando así la estructura básica para censura de sitios de red considerados ilegales por la BKA, por esta acción la conocen con el apodo de "Zensursula".  En el rubro de protección a la juventud, ella contribuyó a la prohibición del álbum "Rammstein. El Amor es para Todos".

 

Las feministas radicales comentan en forma crítica: "¡Esa mujer!". Ella no se inmuta, asegura que Alemania sería mejor si hubiese más mujeres como ella. Posee lo que en Europa moderna se consideran como impecables credenciales conservadoras: es casada, pronuncia sus oraciones por las noches y tiene siete hijos. "Sé que soy una buena madre", asegura sonriendo.

 

Cuando regresó a Alemania desde EU, sentía un poco de culpa: "Me preocupaba no ser una buena madre en ese entonces y mi esposo pensaba si debería trabajar más arduamente". Pero los años en California en donde además estudió Economía de la Salud y realizó investigación en la Universidad de Stanford, fueron para ellos decisivos. 

 

"Fue la primera vez que no me criticaron por decidir ser madre, por querer trabajar como profesionista y por tener ya tres  hijos" declara.  Se sintió liberada, tan fue así que tuvo otros cuatro hijos después y en el 2001 ingresó a la política.

 

Desde entonces ha luchado por hacer su país Alemania un poco a su imagen. "Si Alemania no acomoda a mujeres educadas que desean tener hijos y una carrera, esas mujeres se desentenderán de Alemania". También afirma: "Si la señal es: si tienes niños estás fuera. Entonces las mujeres que quieren trabajar tienen dos opciones: o no tienen hijos o emigran". La Ministra von der Leyen espera que la "fuga de cerebros femeninos" sea evitada.

 

Hay más que hacer que la "creación de empleos" por una Secretaría del Trabajo cuyos limitados logros no convencen. Un secretario del Trabajo debería considerar en primer lugar a la familia, con sus intrínsecas necesidades de sobrevivencia; los padres de familia deben tener la libertad y el apoyo de poder transmitir a sus hijos, sin constricciones y con responsabilidad, su patrimonio de fe, valores y cultura.

La familia, primera célula de la sociedad humana sigue siendo el ambiente primordial de formación para unas relaciones armoniosas en todos los ámbitos de la convivencia humana, nacional e internacional. Este es el camino que se ha de recorrer con sabiduría para construir un tejido social sólido y solidario y preparar a los jóvenes para que, con un espíritu de comprensión y de paz, asuman su propia responsabilidad en la vida, en una sociedad libre (cf. Mensaje para la Celebración de la Jornada Mundial de la Paz. Benedicto XVI, 1º de enero 2011). 

 

Deberíamos tener una visión personalista del trabajo más amplia, indicando la necesidad de profundizar en los significados y los compromisos que el trabajo comporta, poniendo de relieve el hecho de que surgen nuevas interrogantes y problemas, pero allí es donde deben nacer nuevas esperanzas. 

 

Es necesario entender al trabajo como clave esencial de toda la cuestión social, ya que condiciona no sólo el desarrollo económico sino también el cultural y moral de las personas, de la familia, de la sociedad y de todo el género humano.

 

 



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