'El Jefe Diego' censura al gobierno de Felipe Calderón
Por: Antero Duks
Enero / 2011
El nombrado "Jefe Diego", Diego Fernández de Cevallos, liberado el pasado 20 de diciembre tras siete meses de secuestro, criticó ayer al gobierno mexicano por la falta de una política social frente al crimen organizado que se nutre de jóvenes que "ni estudian, ni trabajan" (los mentados "Ninis") para delinquir.
"Ahí está una carne de cañón para el narcotráfico, el secuestro, el asesinato y el robo callejero", analizó en entrevista televisiva. "¿Qué van a hacer siete millones de personas (según cálculos del rector de la Universidad Nacional) cuya sociedad les niega el futuro?"
El que fuera candidato presidencial por el Partido Acción Nacional (PAN), se posicionó por primera vez sobre la estrategia anticrimen del gobierno federal, polémica por las más de 30,000 muertes violentas desde diciembre de 2006.
La calificó de "insuficiente" e "incapaz de resolver el problema" y pidió oportunidades para todos y así resolver de fondo el problema de inseguridad, que describió como consecuencia de la desigualdad y la pobreza que genera rencores sociales."En México aquel que tiene éxito en el ámbito económico es señalado como perverso, ladrón, abusivo o traficante de influencias" –aunque en algunos casos es verdad, aquí quiso curarse en salud--, reprochó para explicar al tiempo los motivos de su secuestro ocurrido el 14 de mayo del año pasado en su rancho La Cabaña, en el céntrico estado de Querétaro.
Los plagiarios creyeron que el también abogado y ex legislador contaba con una mina de diamantes en Brasil, entre muchas otras propiedades, cuentas bancarias y la fama de haber ganado millonarios litigios en contra incluso del propio gobierno que representaba como senador cuando ejerció a la par.
Diego Fernández de Cevallos, de 69 años, lleva ahora una crecida barba blanca que le llega casi al pecho y que adoptó como imagen tras su liberación el pasado 20 de diciembre que, cuenta, ocurrió en el poblado queretano de San Juan del Río, desde donde se movilizó con su familia y llamó a un peluquero para que le cortara sólo el cabello.
"Desde entonces me he dedicado sólo a trabajar porque tengo muchas deudas", puntualizó sobre el primer mes transcurrido lejos de sus captores a quienes reiteró que ha perdonado.
No cabe duda que Diego es polémico por donde quiera que se le vea. Algunos lo aprecian y lo admiran mucho; otros, los más, le reconocen una gran inteligencia pero no les gusta su forma de actuar, y finalmente, otros, los menos, no le reconocen nada, al contrario lo consideran un hombre de mal. Clara que entre estos últimos, muchos que son seguidores del Peje no lo soportan ni en pintura.
A mi en lo personal, Diego nunca ha sido santo de mi devoción, pero si le considera una sobresaliente inteligencia. Incluso, cuando, después de las polémicas elecciones de 1988, las últimas que manejó el Gobierno Federal, a través de la Secretaria de Gobernación, cuando se les "cayó" –y lo callaron-- el sistema, y unos meses después, siendo diputado Diego apoyó la quema de las boletas que supuestamente habían permanecido dizque guardadas en el sótano del Palacio Legislativo. Muchos lo criticaron por considerar que, con esa actitud, estaba aceptando el "cochupo", pero no repararon que lo que estaba evitando era caer en un estado harto conflictivo, dado que durante todo ese tiempo transcurrido lo más seguro era que ya les habían metido "mano negra" y ya no servirían para aclara lio necesario, pero si para caer en agrias y estériles discusiones, cosa que desde luego causarían más mal que bien al país.
En fin, como quiera que sea, Diego es figura importante y tiene presencia en la política nacional. Ojalá no olvide que en sus manos tiene el ayudar o perjudicar a México, esperemos pues que elija lo primero.

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