domingo, 9 de enero de 2011

El gigante asiático

 

China puede arrasar 80% de las bases americanas en Asia

 

Por: Antero Duks

Enero / 2011

 

 

El otrora país sumido en el atraso y pasividad despertó y se ha convertido en un gigante que despunta para ser el líder mundial.  China posee un potencial natural pleno, material y sobre todo humano.  Pero para no ser menos, y ajustarse a la mística destructiva humana, destina gran parte de su potencial a las armas.

 

Los nuevos misiles que China está instalando pueden destruir cinco de las seis bases de los EUA en Asia, amenazando la libertad de navegación en el Este asiático, denunció un informe del Congreso americano, citado por "The Washington Times".

 

Existe una creciente preocupación en el gobierno americano por el "crecimiento de la capacidad china para neutralizar las operaciones militares americanas en la región".  El amenazador poderío chino lo ha pagado occidente.  El informe coincidió con las crecientes provocaciones bélicas de Corea del Norte, apoyada subrepticiamente por Pekín. En estas semanas se multiplicaron los desafíos de barcos pesqueros chinos a guardacostas japoneses.

La única base americana que todavía no puede ser alcanzada es la de Guam, ubicada a 1.800 millas del continente, y que es la mayor base aeronaval americana que incluyen submarinos, bombarderos y aviones de espionaje.

 

Sin embargo, Pekín está preparando un nuevo tipo de bombardero de largo alcance que podrá alcanzarla. En un ataque con misiles disparados desde China, las bases aéreas americanas de Osan y Kunsan en Corea del Sur podrían ser arrasadas en un primer golpe.

Las bases de Kadena, Misawa y Yokota en Japón también serían un blanco fácil.

 

"No sólo las bases americanas serían alcanzables en caso de un conflicto, sino también los portaaviones", dice el informe, que hace una radiografía pormenorizada de las numerosas nuevas armas desarrolladas por gigante comunista en los últimos años.

 

Esa pugna generalizada entre los países de oriente, medio oriente y occidente lleva al mundo a una conflagración de pronticos nada halagüeños.  Yo, que no tengo nada de pesimista, tiemblo nada más de pensar en esa generalizada  carrera armamentista.  Estoy en umbral del más allá, pero me asusta el imaginarme el futuro que les espera a los descendientes de que estamos en el mismo nivel de edad.



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