Por Equipo yoinfluyo.com
Enero / 2011
Por qué la necedad de fincar la absoluta responsabilidad de la violencia en el país al gobierno de la República? El gobierno de Felipe Calderón tiene sus apologetas, es cierto, pero también tiene detractores, ubicados en distintas palestras, que aseguran que la inseguridad que hoy impera en el país es culpa enteramente de la administración actual, ¿es real?
Hace un par de semanas, el caricaturista Eduardo del Río, junto con un grupo de colegas, emprendió la campaña "No más sangre", cuya demanda es la finalización de la lucha contra el narcotráfico o, al menos, un replanteamiento de la estrategia federal. No obstante, el reclamo despidió un fuerte olor partidista que señalaba a Felipe Calderón como el peor de los verdugos.
A pesar de que la mayoría de la población mexicana apoya la lucha del gobierno contra la delincuencia, según la Encuesta de Opinión sobre violencia y narcotráfico, realizada por el Gabinete Comunicación Estratégica (GCE), la iniciativa promueve que el gobierno de Calderón cese la política de seguridad característica del sexenio.
El ex presidente Ernesto Zedillo, entre otros personajes, aseguró recientemente que la lucha contra la delincuencia organizada ha fallado, de tal manera que la estrategia debe ser replanteada. Medios de comunicación, cuyo golpeteo al gobierno de Calderón es repetido y constante, replican éstas y otras declaraciones similares como queriendo desprestigiar la lucha contra el crimen organizado.
¿Realmente la violencia provocada por el crimen organizado es culpa del gobierno de Calderón? Responder de forma afirmativa sería un signo de renuncia ante la responsabilidad ciudadana. La violencia es culpa de los violentos y ésta se magnifica cuando los esquemas institucionales son incapaces de contener los delitos y a los delincuentes, cuando los funcionarios de seguridad no cumplen cabalmente su labor y, aún peor, cuando se involucran con los negocios ilícitos.
¿Y los ciudadanos no tienen responsabilidad en este contexto? La tienen cuando conocen el lugar en el que se vende droga y no lo denuncian; cuando permiten que los suyos, o ellos mismos, consuman drogas blandas y/o duras; la tienen cuando permiten que las instituciones de justicia son agentes de impunidad y corrupción.
Los ciudadanos también son responsables por comprar piratería, por ser clientes de la industria del sexo, por avalar y promover la corrupción, cuando buscan que la ley se aplique, pero sólo en el otro y no en sí mismos. El México de nuestros días sufre por la pasividad de unos, por las omisiones de otros y por la maldad, franca maldad, de unos cuantos.
¿Hasta cuándo?

No hay comentarios:
Publicar un comentario