viernes, 17 de diciembre de 2010

Un cáncer social: el tráfico de personas


 

Por: Raúl Espinoza Aguilera

Noviembre / 2010

 

 

Aquella mañana del lunes, mi colega profesor, Miguel (seudónimo) estaba serio y pensativo. Ambos dábamos clases en un Centro Educativo y él simultáneamente cursaba la carrera de Psicología. Me dijo que llevaba varios fines de semana yendo a la ciudad de Puebla a investigar acerca del problema del desempleo y los trastornos emocionales que esta situación causaba en muchas personas.

 

Me explicó someramente el motivo de su tristeza:

 

–Comencé a realizar mis encuestas en diversos sectores de la población. Visité hogares y empresas para adentrarme más en esta problemática. Pero mi sorpresa fue mayúscula cuando descubrí que muchas mujeres provenientes de la serranía poblana, que vestían sus uniformes de enfermeras o para laborar en salones de belleza, o bien, como empleadas de comercios, sirvientas, meseras, etcétera, en realidad se dedicaban a la prostitución.

 

Y añadía:

 

–A sus padres les mentían, diciéndoles que tenían un trabajo bien remunerado en la capital del estado. Pero al entrar en los hoteles se quitaban sus uniformes –que en realidad eran disfraces– y se vestían de mujeres de la vida galante.

 

Con visible preocupación me decía:

 

–Pero he descubierto que la cosa no para allí sino que las tienen esclavizadas, ya que las amenazan con golpearlas o atentar contra sus familiares si abandonan esos prostíbulos. Se les paga una miseria, que en realidad se reduce a lo necesario para alimentarse y vestir apropiadamente para que nadie sospeche que son explotadas vilmente.

 

–¿Y qué pasa con las autoridades civiles? ¿Saben de esta aberrante esclavitud? –le pregunté sorprendido–.

 

–Mira, se trata de toda un larga cadena de corrupción entre autoridades y dueños de dichos prostíbulos. Y lo peor es que se guarda un silencio culpable, lleno de complicidad, ¡nadie se imagina que en nuestro México ocurran estos sucesos tan tremendos! –concluía–.

 

Esta conversación ocurrió hace ya algunos años. El problema de la "trata de personas" está siendo cada vez más denunciado en los medios de comunicación y ante diversos foros de nuestro país y algunas autoridades han tomado diversas medidas para evitarlo.


De hecho, los legisladores ya aprobaron una ley que penaliza esta explotación, aunque en opinión de algunos juristas hace falta perfeccionarla y hacerla más funcional.

 

¿Cuál es el origen de esta situación? La injusticia social, la pobreza extrema y la desigualdad que se vive no sólo en México sino también en muchos otros países del orbe, como el Caribe, Centro, Sudamérica, Asia y África.

Antiguamente se le llamaba "Trata de Blancas" cuando esta explotación se refería a mujeres europeas, porque lamentablemente la trata con personas de otras razas se daba por descontado.

 

En 1949, en la Organización de las Naciones Unidas (ONU) se hizo un convenio para evitar la trata de personas y la explotación de la prostitución.

Actualmente se sabe que de América Latina, Asia y África existe una emigración de mujeres que son llevadas, con engaño o bajo amenazas, a países desarrollados de Europa o Estados Unidos para su explotación sexual.

 

La problemática es compleja porque se busca captar a jovencitas sin afecto, con hogares desintegrados, con apuros económicos y se les promete un trabajo. Otras veces se les seduce por profesionales, incluso se llegan a casar con ellas, y luego se las llevan a radicar a esos países ricos para que sean explotadas sexualmente.

 

Con las modernas redes sociales, como: Facebook, Twitter, correos electrónicos, o a través de anuncios publicitarios en prensa escrita, se ofrecen engañosamente trabajos como masajistas, estilistas en salones de belleza, edecanes, recepcionistas, secretarias, empleadas, funcionarias de agencias de viajes, etcétera y, después, se les obliga a ejercer la prostitución.

 

Otras veces se les explota laboralmente con trabajos forzados e incluso se dan casos de que a las víctimas se les extraen órganos para venderlos en el mercado negro.

 

Sabemos que existe el llamado "tráfico de ilegales" en las que un "pollero" o gestor conduce a las personas a otros países sin los papeles reglamentarios para ingresar. El acuerdo verbal acaba cuando son introducidas en territorio extranjero, los "mojados" pagan importantes sumas de dinero por ello.

 

La "trata de personas" se da siempre bajo el engaño, la seducción o las amenazas. En muchos casos el dinero no es el factor predominante, puesto que algunas mujeres piensan que están realmente enamoradas de su explotador hasta que se enfrentan con la dura y cruda realidad.

 

Habitualmente la emigración de la "trata de personas" en los países del Tercer Mundo parte de zonas rurales, de pobreza extrema, marginal. Ellas se dirigen a las grandes ciudades con la finalidad de conseguir un empleo y, desde allí, son enganchadas para conducirlas a otros países con la promesa de un mejor trabajo pagadero en dólares o en euros.

 

Una transacción para vender droga, por ejemplo, se hace en una sola operación y se obtiene una alta suma de dinero. Los especialistas en el tema de la "trata de personas" comentan que este fenómeno es igual o mayormente redituable, ya que a una jovencita se le puede explotar sexualmente por 15 o 20 años y, además, diariamente sus captores ganan dinero al poner a sus víctimas a ejercer la prostitución.

 

Los grupos más vulnerables son las niñas, los niños y las adolescentes que viven en la miseria, buscan una mejor vida, les urge obtener dinero para comprar medicinas para alguno de sus familiares u otras necesidades apremiantes, etcétera.


Como es lógico, las víctimas de esta explotación terminan destrozadas orgánica y psicológicamente y requieren de psicoterapia y ayuda médica.

¿Por qué caminos podría ir la solución de fondo a este tremendo problema social internacional?

 

1.    Que legalmente se prohíba la prostitución. En algunos países ya se ha comenzado a legislar en este sentido. Porque mientras en una nación se permita la prostitución, hay habitualmente "trata de personas". Contradictoriamente, en México existe un anteproyecto de ley para legalizar el trabajo de las "sexoservidoras", que indudablemente agudizaría toda esta problemática y dañaría severamente a la moralidad pública.

2.    Recuperar la dignidad del papel de la mujer en la sociedad y brindarles mejores oportunidades de empleos para ganarse honradamente la vida y la de sus familias.

3.    Prohibir la pornografía, que es causa de muchas perversiones sexuales y foco negativo de influencia, porque se mira a la mujer como un mero "objeto de placer".

4.    Finalmente se impone que tanto autoridades gubernamentales como sociedad civil, pongamos todos los medios a nuestro alcance para erradicar este cáncer social que es intolerable en nuestra comunidad y tanto daño está provocando en muchas mujeres de nuestro tiempo.

 

 

 

 

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