Por: Federico Müggenburg
Marzo / 2010
Las manifestaciones del huracán político de las últimas semanas, bien pueden quedar descritas como una "babel política" más de nuestra historia. Los medios de comunicación masiva se han encargado de destacar algunos elementos que sólo son medios instrumentales ante el gran fin que ocasionó todo: la sucesión presidencial de 2012.
En el "viejo sistema político" los procesos de sucesión sexenal transcurrían mediante la decisión de un "gran elector", que era el presidente en turno, quien por medio de una llamada a su Secretario de Gobernación, "facultades meta constitucionales", designaba por el conocido "dedazo" a su sucesor. De tal manera funcionaba la "democracia dirigida", pues ya se sabía que ese "destapado" sería el próximo presidente del país, que sólo debía "representar" el ritual de la campaña y las elecciones para quedar consagrado "legalmente" como presidente. Es claro que, a partir de ese momento, todas las fuerzas "vivas" reconocían al designado como "el mejor".
El modelo estuvo vigente 72 largos años. Hoy las cosas son diferentes. Parecen existir tres grandes electores: Carlos Salinas de Gortari, para el PRI y el PVEM; Víctor Manuel Camacho Solís, para el Dia (coalición del PRD, PC y PT), y Felipe Calderón para el PAN. Hoy, apenas con dificultades lograrán la postulación de "sus" candidatos, que luego tendrán que bregar en campañas para obtener la mayoría de los votos.
Los vergonzosos resultados que obtuvo el PAN en las elecciones intermedias de 2009, tienen como causa la adopción o copia de los viejos métodos del priato: dedazos en las candidaturas, coaliciones con fuerzas sindicales corruptas y el uso de formas viciadas de "convencimiento" para los electores, mismos que chocan con la tradición democrática interna de dicho partido.
En cambio, para el candidato de Salinas de Gortari en el PRI, Enrique Peña Nieto, gobernador del Estado de México, los resultados de dicha elección fueron proporcionales a la enorme inversión económica y presencia política alcanzada, la cual se destaca por una aún más costosa campaña publicitaria en los medios de comunicación, principalmente en la televisión.
El PAN, por su parte, decidió que para romper la "tendencia mediática" ganadora del PRI hacia la "recuperación de Los Pinos", para las elecciones de gobernadores de 2010 establecería coaliciones con el Dia, postulando a candidatos en su mayoría priístas de antaño y hogaño, pagando el costo de la tremenda confusión que implica entre los electores este método y pensando que si se revierte la tendencia ganadora del PRI, con ello se impedirá su regreso a la presidencia.
Este planteamiento empavoreció a Peña Nieto, que bien recuerda que su arribo a la gubernatura del Estado de México fue con el 18 por ciento del padrón electoral de su estado. Por ello, obtuvo que se firmara un pacto –"acuerdo recíproco secreto"– entre Beatriz Paredes, presidenta del PRI, y César Nava, presidente del PAN, rubricado por los "testigos de honor", Fernando Gómez Mont, secretario de Gobernación (por el PAN), y Luis Enrique Miranda Nava, secretario de Gobierno del Estado de México (por el PRI).
En él, los del PRI se comprometían a sacar adelante el paquete fiscal de 2010 y los del PAN a no realizar coalición electoral con ningún partido en la elección del gobernador del Estado de México en 2011. Al ser conocida la carta firmada por los cuatro protagonistas del entuerto, se aprecia que en el texto no figura la contraparte del priísmo, lo que ahora sirve para señalar que se violó ese acuerdo.
Los costos económicos de la precampaña de Peña Nieto son de tal cuantía, que no es posible imaginar de dónde los recaudan ni cómo los distribuyen físicamente, ya que volverá a ser el impulsor de todas las candidaturas del PRI, como en 2009. Esto con el objeto de buscar el consenso interno en su partido, el cual no tiene por ahora. Basta ver la forma en que Manlio Fabio Beltrones y Manuel Barttlet, entre otros, han tratado a la señora Paredes, para tener una mínima referencia de lo que pasa dentro del PRI.
Por supuesto que dentro del PAN también se dan fracturas y enfrentamientos que el gran elector Felipe Calderón pretende resolver, aunque tal vez sin el éxito deseado. Y en el Dia, Manuel Camacho parece vivir la bonanza de estas coaliciones, aunque ya se le está saliendo de control la desesperación de Andrés López, que presiente con claridad que Camacho Solís inclinará la balanza hacia Marcelo Ebrard.
Es muy difícil hacer hoy un pronóstico de los resultados de la contienda. Habrá por supuesto una encarnizada guerra de declaraciones y denuncias, y una manipulación de las encuestas, que se volverán herramientas de campañas más que indicadores de tendencias. Otra parte importante del mismo proceso serán las elecciones en sí y las calificaciones que los institutos estatales electorales realicen en el proceso de las campañas y el día de la elección. También habrá que estar pendientes de la actuación de los respectivos tribunales electorales, que tendrán horas extra de trabajo.
Hay que repetirlo, más que el resultado de las elecciones estatales está en juego la "tendencia" de los resultados que anuncien quién irá a la presidencia en 2012. Esto preocupa a todos y no sólo a los actores de la "delincuencia organizada" que se juegan la posibilidad de convertirse en los únicos y auténticos dueños de un nuevo sistema político que parece estar cerca de ser abortado y provocar una regresión al autoritarismo. Éste quedaría en manos de quienes establecerían un sistema de "delincuencia administrada" que "tranquilice" la actual inseguridad y violencia que ellos mismos han desatado y tiene hartos a todos los ciudadanos.
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