Por Alejandra Diener
Febrero / 2011
¿ Por qué los hijos son primero?, primero debe de ser tu pareja. Por paradójico que pueda sonar, si no estás bien con tu cónyuge, tus hijos por ende estarán mal. Esta declaración es tan cierta, como cierto es que si hay crisis en tu matrimonio y no luchas de manera íntegra para salir adelante, tus hijos son los primeros que pagan las consecuencias. Consecuencias derivadas de una falta de compromiso, un egoísmo sustancial y una competencia tan característica entre hombres y mujeres de nuestro tiempo.
El escrito en cuestión no pretende traumar o deprimir a aquellas parejas que están pasando por momentos difíciles, cabe mencionar que todos los matrimonios tienen dificultades, pero lo que quiero lograr con estas palabras es hacer reaccionar y despertar a los padres de familia para que sacudan el polvo de la monotonía, de la mercadotecnia y de la corriente pragmática que actualmente invade a los matrimonios.
Quiero puntualizar que independientemente de la situación por la que atraviese tu relación, es preciso pensar de manera desinteresada, sobre todo cuando hay hijos, puesto que si no existe descendencia en una unión entre un hombre y una mujer, será más fácil tirar la toalla y "a lo siguiente", no obstante, cuando hay linaje es cuando más pendientes debemos estar.
Entonces, entendido lo anterior, vamos a hablar de las prioridades en un matrimonio. Las siguientes preguntas tendrán una guía para ser respondidas, y si tu respuesta no va por el mismo camino, es preciso que analices tu situación conforme a lo que leerás:
1. ¿Por qué nos casamos? Lo correcto sería decir que fue para hacer feliz a mi pareja, y no "porque me hace feliz", porque quiero un proyecto en común, y no porque me apoya en mis proyectos. También tendríamos que responder que es porque queremos formar una familia juntos y educar a nuestros hijos con nuestros mismos principios. Es decir, responder con generosidad y evitando todo acto de egoísmo sería la contestación más adecuada a esta primera pregunta.
2. ¿A qué estoy dispuesto en mi matrimonio? A ceder, a sacrificarme, a dar, en lugar de decir que esperas ser respetado en todos tus actos y decisiones, porque finalmente "eso es el amor" (El amor Eros). En esta pregunta es importante responder con un amor Ágape, oblativo, totalmente desinteresado y dispuesto a darle un sentido de entrega al sacrificio.
3. ¿Qué es primero en mi familia? Mi cónyuge, sería la contestación correcta, pero desgraciadamente todos los matrimonios, bueno casi todos, dicen que ¡sus hijos! Hecho que desequilibra y equivoca las prioridades de lo que una familia debe ser. Pregunta que me llevó a redactar este artículo, puesto que es necesario hacer ver a los esposos-padres, esposas-madres que si no están bien con su cónyuge, nada estará bien.
En este sentido, cabe destacar que las preguntas anteriores son muy generales, pero que si nos detenemos a reflexionarlas, llegaremos de lo más amplio a lo particular, dándole un sentido de entrega desinteresada a nuestro matrimonio, logrando que nuestros hijos sean felices.
Si yo considero de primer instancia a mi cónyuge, provocaré que haya armonía en el hogar, hecho que nuestros hijos agradecerán y, por ende, se reflejará en jóvenes felices, libres y con una autoestima alta.
Por injusto que esto pueda parecer, el hecho de que unos padres de familia no estén de acuerdo en la educación de los hijos, no se apoyen en las instrucciones del hogar o de plano no se respeten y se lleven mal, además de hacer un infierno de la relación, de pilón obtendrán hijos sedientos de orden, de armonía y, sobre todo, pedirán a gritos que haya comunicación entre sus progenitores.
Finalmente, es de suma importancia que mencione una problemática actual a nivel mundial y su tratamiento: los divorcios. Cuando lo antes expuesto no es suficiente, y la realidad va por encima de cualquier intento por conciliar acuerdos entre la pareja, los matrimonios truncados son el pan nuestro de cada día.
No hay que olvidar que a pesar de que una pareja se separe, los hijos ahí están, y si nosotros no nos mantenemos con cabeza fría y corazón caliente, criaremos hijos desubicados y desesperados por un control.
Entonces, sabiendo que en la actualidad existe un altísimo y tristísimo índice de divorcios, es importante que no olvidemos que los hijos no son balas para lastimar a nuestra pareja. Aquí también es primero nuestro "ex", para que lo demás se dé por añadidura.
Recuerda que si las separaciones provocan crisis, sufrimiento y tienen un gran impacto en la vida de los involucrados, no hay que sumarle la utilización de tus hijos para chantajear, amenazar y herir a tu ex cónyuge. Una conducta así lo único que logra es degradar a quien lo hace.
Si tienes un pleito, que suele ser frecuente, sobre todo después de la separación, es importante que te des cuenta que es entre iguales, es decir, entre adultos. Si involucramos a los hijos, los confundimos y los lastimamos más de lo que hicimos cuando nos divorciamos. Unos consejos finales:
1. No hables mal de tu ex pareja.
2. No importa qué tan mal padre o madre haya sido, tus hijos lo aman.
3. Deben de estar de acuerdo en la educación para que la disciplina sea la misma con los dos.
4. Culpar no sirve de nada.
5. No seas condescendiente con la idea de ganártelos, eso sólo los dañará más.
6. Tus hijos necesitan conductas predecibles para saber qué esperar y lograr así estabilidad dentro del caos de una ruptura familiar.
Finalmente no me queda más que decirte, que el matrimonio se trabaja día a día, que en el momento que sientas monotonía, latencia o de plano una relación inexistente, levántate, háblalo y arréglalo. El peor asesino de una relación es el silencio, y el peor error es considerar de menor importancia a la pareja.
Nos leemos pronto para no quedarnos atrás y ver hacia delante.

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