ENRIQUE, para crecer como seres humanos necesitamos pasar por diferentes tipos de pruebas. La breve historia que comparto hoy habla de ello. Espero te sea de utilidad.
Especialmente sorprendentes eran sus jarrones: tan altos como mesas, tan anchos como sillas, eran admirados en todo el mundo por sus acentuadas formas y su delicada belleza. La leyenda dice que cuando cada jarrón era terminado, había un paso final. El artista lo quebraba, y luego lo componía con filigrana de oro. Un jarrón común era luego transformado en una apreciable obra de arte. Lo que parecía terminado no lo estaba... hasta que lo rompían. Si no está roto, ¡rómpalo!
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domingo, 28 de noviembre de 2010
El Jarrón más valioso
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