Por: Santiago Abascal Noviembre / 2010 La policía afirmó que aquel hombre era un conductor experto: realizó una maniobra maestra para salvar a su esposa y a su bebé de un choque frontal.
Quizá el próximo éxito del X-Box consistiría en cambiar pañales y preparar biberones…
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domingo, 28 de noviembre de 2010
El papá que dio la vida por su hijo
El Jarrón más valioso
ENRIQUE, para crecer como seres humanos necesitamos pasar por diferentes tipos de pruebas. La breve historia que comparto hoy habla de ello. Espero te sea de utilidad.
Especialmente sorprendentes eran sus jarrones: tan altos como mesas, tan anchos como sillas, eran admirados en todo el mundo por sus acentuadas formas y su delicada belleza. La leyenda dice que cuando cada jarrón era terminado, había un paso final. El artista lo quebraba, y luego lo componía con filigrana de oro. Un jarrón común era luego transformado en una apreciable obra de arte. Lo que parecía terminado no lo estaba... hasta que lo rompían. Si no está roto, ¡rómpalo!
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DESMEMORIADOS
Lo que nos pase nos lo mereceremos por no tener memoria histórica !!!!
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¿Cuál es la prisa?
Fuente: Catholic.net Un día y otro día regreso a Ti, Señor. A veces no es continuo mi acercamiento porque hay "otras cosas" que me entretienen, que me ocupan y me olvido de Ti. Y hay ando queriendo ser yo la que arregla las cosas, ser yo la que les doy solución a los problemas pero sin tu ayuda….porque me creo suficiente.
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¡Claro que los muertos hablan!
Noviembre / 2010
- Pero, ¿qué estás haciendo aquí, hijo mío?...
Cuando en la Iglesia celebramos las fiestas de los Santos y escuchamos sus ejemplos en la predicación, oímos voces celestiales. Todos ellos nos están proclamando que murieron a la tierra pero que están vivos en el Cielo. Nos aseguran que todo pasa también para nosotros, pero que nos están esperando como compañeros de su felicidad. Y esas voces no nos engañan. Las voces de los muertos son las más sinceras.
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Ciudadanos que buscan justicia
Por: Manuel Velásquez Noviembre / 2010 Mucho se ha hablado en este espacio de la inseguridad que impera en el país, así como de sus consecuencias, y de las acciones que está realizando el gobierno federal al respecto. Sin embargo, hay un tema en el que hemos insistido, aunque no suficientemente: la participación ciudadana. Largo y tendido se ha hablado en estos espacios acerca del grave problema de inseguridad que sufre el país. Y siempre se ha insistido en un punto: la participación ciudadana y el rol fundamental que tiene la ciudadanía para combatir y acabar con los problemas que nos aquejan. Esto, ante la falta de confianza en las autoridades y en una cada vez más palpable corrupción de las instituciones que supuestamente nos debieran proteger. No hay dudas de que por medio de la participación ciudadana se pueden lograr cambios enormes. Sin embargo, antes de "lanzarse al ruedo", los ciudadanos deben cumplir con algunas responsabilidades básicas: informarse, formarse, organizarse para -en un momento dado- exigir. Esto no es nada fácil y sin duda se necesita de mucho compromiso por parte de toda la ciudadanía. DESVENTAJA SISTEMÁTICA Comenzando con los problemas, el primero que surge es que el sistema político es bastante hostil hacia cualquier forma de organización ciudadana, especialmente en temas de seguridad pública. Esto se por dos factores principales: el antiguo régimen priísta no veía la necesidad de formar cuadros cívicos independientes -que no estuvieran ligados o subordinados a la estructura gubernamental-, y por la estructura policiaco-militar. Esto, según Guillermo Boils, en su texto Los militares en México (1965-1985). Lo anterior deriva en el problema de que en México no estamos acostumbrados a hacer valer nuestros derechos ciudadanos. A este factor se le suma el de la ineficacia de los cuerpos de seguridad del Estado. Según el Dr. en Ciencias Políticas, Gonzalo Jar Consuelo, "la organización y funciones de la policía han estado indisolublemente vinculadas a las características sociopolíticas y culturales de la respectiva comunidad". En México nos encontramos con que esta premisa se cumple cabalmente. La función de la policía en México, por muchos años, fue la de reprimir a movimientos disidentes. Por ello, durante 70 años de un corrupto régimen priísta, la policía fue fuertemente infiltrada por organizaciones y grupos delictivos. Asimismo, lo que ocurrió con las fuerzas de seguridad, sucedió con el sistema judicial: el aparato se entretejió con una red de corrupción y burocracia interminables provocan que la justicia en México deje mucho que desear. Según el Índice de Estado de Derecho, publicado por el World Justice Proyect, México ocupa el penúltimo lugar de 35 países evaluados. CIUDADANÍA ACTIVA A pesar de estos factores en desventaja, existe un segmento que se ha volcado a la acción cívica. Principalmente aquellos que han sufrido en carne propia la corrupción institucional en todos los niveles y ámbitos, así como los estragos del crimen, organizado o no. Las primeras muestras de que la ciudadanía tenía un verdadero interés por mejorar la situación de la seguridad pública en México se dieron en 1997, cuando una marcha organizada por diferentes frentes cívicos se volcó a las calles de la Ciudad de México. Su grito de protesta era: "Ya basta" y era dirigido en contra de la impunidad. Los manifestantes exigían a las autoridades que pusieran un alto a los índices de secuestros y robos que día con día iban en aumento. Sin embargo, aunque hubo cierto apoyo institucional que pretendió escuchar las peticiones de estos grupos, poco pudieron -o quisieron- hacer a mediano plazo, sin mencionar el gran fracaso que se dio posteriormente. Una de las voces más emblemáticas de ese entonces fue Josefina Ricaño, madre de un ingeniero secuestrado y ejecutado por sus captores. Ella, junto con otros ciudadanos destacados, como José Antonio Ortega Sánchez y Guillermo Velasco Arzac, fundaron la organización México Unido contra la Delincuencia. Otra muestra del hartazgo y de la participación social fue la multitudinaria marcha que se dio en el 2004 en la capital del país, en donde se exigió a todas las esferas de gobierno una efectiva política de seguridad pública. Sin embargo, fue ahí donde Andrés Manuel López Obrador, en ese entonces Jefe de Gobierno del Distrito Federal, se tomó como personal el movimiento y lo calificó de ser una "marcha de pirrurris". En esta marcha, una de las voces que más trascendió fue la de Isabel Miranda de Wallace. Su caso era muy similar al de Josefina Ricaño. Un hijo secuestrado, muerto, que jamás fue hallado, así como la colusión de las autoridades con los delincuentes. Isabel fundaría la asociación Alto al secuestro. Lo impresionante de esta madre fue que ella sí pudo dar con los secuestradores, todo gracias a investigadores privados y personas que por su cuenta rastrearon a los plagiarios. En el 2008, otra tragedia sacudió a la ciudadanía. El 4 de junio de ese año, un grupo de plagiarios con uniformes de agentes federales detuvo la camioneta donde viajaba Fernando Martí. Lo sometieron y subieron a un vehículo con insignias de la ya inexistente Policía Federal Preventiva. Los plagiaros exigieron dinero a la familia Martí, mismo que fue pagado íntegramente. A pesar de esto, el cuerpo del joven de 14 años fue encontrado el viernes 1 de agosto de aquel año cerca de Coyoacán. A partir de este suceso, el padre de Fernando, un reconocido empresario, fundador y ex director de la cadena de tiendas de deportes Martí, así como de los gimnasios Sport City, inició el movimiento México SOS. De Alejandro Martí es la famosa frase -pronunciada en una reunión pública de los principales funcionarios del Estado-:"si no pueden, renuncien". La frase, hoy emblemática, fue aplaudida y se ha tomado como un grito en la exigencia social. Como estas historias, existen cientos. Movimientos de este tipo, también existen varios. Lo que ahora está sucediendo es que liderazgos ciudadanos comienzan a unir fuerzas para formar un frente de información y exigencia ciudadana. Una luz de esperanza se enciende con estos grupos, ya que proponen y promueven una conciencia ciudadana de participación. Son los que, sin duda, tienen la capacidad de despertar a los mexicanos. EL LADO OBSCURO Pero a pesar de lo que estos grupos ciudadanos han logrado, también existe un lado oscuro en la historia de la impunidad sistemática en la que vivimos. Ante el hartazgo de la gente y la inefectividad de los sistemas coercitivos del Estado, algunos grupos han decidido tomar en sus manos la impartición de justicia. Esto, aunque no es del todo nuevo, sí se puede decir que se está extendiendo en las modalidades en que se presenta. Los linchamientos no son nada nuevos, aunque en los últimos años han ido en aumento, principalmente en las zonas conurbadas, donde el nivel educacional es relativamente bajo y las condiciones sociales son, en general, bastante precarias. En lo que va del año, se tiene que en el Distrito Federal y el Estado de México, el promedio de estas prácticas son de uno cada 60 días. Aun así, esta no es la única forma en que se presenta este signo de hartazgo social. Ahora, en la guerra contra el narcotráfico, ha aparecido una modalidad más preocupante. Ciertos grupos que se dicen ciudadanos, con armas de grueso calibre, con vestimentas de tipo militar, se asumen como grupos de autodefensa. Debe recordarse que bajo esta modalidad surgió La Familia Michoacana, la cual se decía defensora de los pobladores de ese estado ante los Zetas. También se tienen reportes de este tipo de grupos en Ciudad Juárez, Chihuahua, ciudad que más ha sufrido con la actual ola de violencia. Este fenómeno no es exclusivamente mexicano. Se tiene presente el caso de Colombia, en donde este tipo de grupos surgieron como una respuesta a la guerrilla, y eran financiados por grupos de hacendados y empresarios en las regiones en conflicto. Sin embargo, luego se dispersarían y formarían parte de los cárteles de la droga o se enfrentarían a estos. LA LUZ AL FINAL DEL TÚNEL Estas dos visiones de justicia ciudadana, opuestas completamente, son la respuesta ante el gran vacío que dejan las corporaciones de seguridad pública. Con todo, la única opción realista es la primera, la participación cívica y la corresponsabilidad. Si tomamos como respuesta a la segunda opción, estaremos fincando nuestras esperanzas en un rumbo que tiene un futuro poco prometedor. Alimentar más el fuego que nos consume actualmente no es una opción viable y nunca lo será. Aunque los aciagos días que nos aquejan no tengan mucho de alentador, debemos apostar por la solidaridad con nuestros conciudadanos, informarnos y apoyarnos mutuamente. La ciudadanía, efectiva y activa, es la única forma de poder rescatar a México de la barbarie. |
sábado, 13 de noviembre de 2010
Nobel de Medicina: la vida contra la vida
Por: Marcela Méndez
Octubre / 2010
Cada año, desde 1901, se lleva a cabo la entrega de los Premios Nobel, cuya finalidad es la de honrar a aquellas personas que realicen contribuciones notables a la humanidad, y que tengan logros sobresalientes en alguna de las siguientes áreas: Física, Química, Medicina o Psicología, Literatura, Paz y Economía.
Los Premios Nobel no son importantes únicamente por el reconocimiento que reciben aquéllos que son galardonados, sino porque además dan cuenta –en cierta forma– del estado en que se encuentra la humanidad: nos ayudan a conocer las batallas que se están peleando, a saber en qué lugar estamos parados y hacia dónde nos dirigimos.
Por tal razón, el Nobel de Medicina de este año ha causado una enorme polémica desde que se dio a conocer al ganador el pasado 4 de octubre, y no es para menos. Robert G. Edwards, el investigador británico que es considerado "el padre de la fecundación in vitro" fue galardonado por sus descubrimientos, que han hecho posible que el problema de la esterilidad sea tratado.
Robert Edwards y Patrick Steptoe (quién murió en 1988) desarrollaron en 1968 la terapia de fertilización in vitro (FIV), método de reproducción asistida que consiste en fertilizar los óvulos fuera del cuerpo, para luego implantarlos en el útero. Bajo esta técnica, afirma el instituto encargado de otorgar el Premio Nobel de Medicina (Instituto Karolinska, Estocolmo), han nacido aproximadamente 4 millones de personas.
No hay duda de que el trabajo de Edwards es un parteaguas para la ciencia, pues ¿cuándo se imaginó el hombre que podría manipular la vida a su antojo dentro de un laboratorio? Sin embargo, el que dichos descubrimientos resulten impresionantes, no quiere decir que en el fondo sean buenos.
La fecundación in vitro no puede ser considerada un avance para la humanidad, cuando a partir de este método lo que claramente se ve es un retroceso en cuanto a la jerarquización de valores: las personas que por "x" razón no pueden tener hijos y acuden a este método, anteponen sus necesidades personales o de pareja a algo que siempre será superior, el valor de la vida. El nacimiento de un nuevo ser se vuelve simplemente egoísta.
El argumento de "dar vida", que es en el que este método se sustenta, se vuelve contra sí mismo, porque se vuelve contra la vida misma, no hay que olvidar que para que un ser nazca a partir de la fecundación in vitro, antes tuvieron que haber muerto otros embriones, que o no tuvieron éxito en el proceso o que fueron desechados porque uno logró los objetivos.
¿Cómo es posible que un galardón que reconoce causas justas, hoy hace honor a una técnica que se escuda en la vida, pero que detrás tiene a la muerte? ¿Cómo puede ser bueno y honorable querer satisfacer mis necesidades personales a costa de varias vidas?
Porque tener un hijo no es un derecho que deba ser reclamado, sino una bendición que le es otorgada al hombre; y debemos servir a la vida y no servirnos de ella, el Nobel de Medicina 2010 no hace más que resaltar la profunda crisis en que nuestra sociedad se encuentra, y la necesidad que existe para retornar a aquello que olvidamos: la ética, la responsabilidad y el bien.
Pero como la humanidad, que ha caído en un "importamadrismo" denigrante esta totalmente sorda y va que vuela a su propia destrucción, pues carente de valores morales no habrá quien la salve.
Principio del formulario
Por: Quevir R.G.
Noviembre / 2010
Este artículo, a pesar de haber sido escrito hace 40 años, conserva plena actualidad en nuestros días. La mentalidad de la "tercera familia" es universal.
Vivimos en pleno caos.
Al leer esta frase inicial, habrá quien haya pensado: "¡Qué manera banal de comenzar éste artículo!"
Realmente, banal, banalísimo.
Y ese concepto, ya de por sí banal, lo presento en su forma más elemental y, por así decir, perogrullesca, para realzar hasta el paroxismo su banalidad. De este modo puedo hacer sentir a los lectores, incluso a los más optimistas, hasta qué punto es verdadero, evidente, indiscutible, que vivimos realmente en un caos. Ya que, en este caso, como muchos otros, banalidad es sinónimo de evidencia.
Esa sensación de lo caótico nos asalta a cada paso, en la vida cotidiana. En todo momento vemos personas cuyo procedimiento de hoy está en contradicción con el de ayer, y entrará en contradicción con el de mañana. A veces, en la misma conversación, e incluso en una misma frase, nuestro interlocutor exterioriza convicciones que la lógica señala como incompatibles entre sí. Y es cada vez más raro que encontremos personas que se manifiesten coherentes con algunos tantos principios fundamentales en todo cuanto piensan, dice y hacen.
En la apreciación de este cuadro, las personas se clasifican en tres principales familias de almas:
a) Unos "los menos numerosos" comprenden, admiran y aplauden la coherencia. Por esto, estigmatizan la ilogicidad del ambiente y le imputan los peores frutos presentes y futuros;
b) otros cierran los ojos y, cuando no pueden dejar de verlo, procuran justificarlo: la contradicción sería, según ellos, la ruptura necesaria del equilibrio ideológico de otras eras, el efecto típico del tumultuar fecundo de las épocas de transición. Por esto, la contradicción no produce desastres, sino en la epidermis de la realidad, y tiene que ser vista en último análisis, con benigna y sonriente indulgencia. La familia de almas que piensa de este modo era muy numerosa hasta hace algunos años. Pero viendo que el así llamado tumultuar fecundo de las contradicciones va tomando el cuño de una farándula de ritmo endiablado y consecuencias siniestras, van siendo más raros los que consigue sustentar ante ella la despreocupación risueña y benigna de otrora.
c) bastante más numerosas son las personas que constituyen el tercer grupo o familia de almas. Suspiran delante de la contradicción caótica de nuestros días, se aturden… y no pasan de esto. Cambiar de posición les parece imposible. Pues aunque la contradicción las asuste, por otro lado, antipatizan, en lo más profundo de su alma, con la coherencia. Les gustaría prolongar, contra viento y marea, su mundo agonizante, que resulta del "equilibrio" de ideas contradictorias, las cuales se "moderan" una a las otras, en amable coexistencia. Y como para esa familia de almas las ideas están hechas para flotar en el aire, sin relación con la realidad, no hay, según ella, el menor riesgo de que ese "equilibrio" de contradicciones venga a romperse algún día, perjudicando el pacato y buen ordenamiento de los hechos.
Esta situación, intrínsecamente desequilibrada, es vista por esta familia de almas como la quintaesencia del equilibrio. Y como la experiencia prueba irrefutablemente la inviabilidad de ese equilibrio, ella se encuentra delante de una opción que la aterroriza: por un lado, el caos entra como un tifón dentro de su casa y de su vida y, por otro lado, una coherencia que parece correcta tal vez en el plano de la lógica, pero dura, desalmada, rígida, en una palabra, inhumana. Trémulas delante de esta opción, las personas pertenecientes a esta familia de almas se detienen. Y se quedan suspirando de brazos cruzados, a la espera obstinada de alguna cosa que haga pasar el caos, sin que se tenga que implantar el reinado de la coherencia.
Vamos a los ejemplos concretos, en relación a la tercera familia de almas.
¡Cuántos hogares hay que acoge con una sonrisa cómplice la novela de televisión inmoral, o el libro sentimental y sensual, que pinta con colores fascinantes la imagen de la vida más disoluta!
En este hogar se nutre la certeza de que tales ilusiones no producen sino efectos platónicos. Sin embargo, si el hijo o la hija se descarrían, declaran que "ya no entienden nada", y que "el mundo de hoy es un caos".
Cuántos propietarios proclaman ante de sus hijos o de sus empleados las ideas más radicalmente igualitarias; toda superioridad de categoría es para ellos un insulto a la dignidad humana. (Esto no le impide por lo demás hacer buenos negocios y conseguir opulentos lucros…) Si su hijo, o su hija, se vuelven comunistas, se asustan. Si el empleado bien remunerado hace agitación, se desconcierta. No comprende que el caos y el desorden que él mismo predicó hayan producido frutos amargos de caos.
Sin embargo, en la misma familia que imaginamos, en que entran la novela y el libro inmoral, el padre y la madre a veces predican también, para mantener el equilibrio basado en la contradicción, algunos principios cristianos de moral o de orden. Hablan sobre la legitimidad de la propiedad, declaman contra el comunismo y mantienen el respeto por ciertas tradiciones morales.
En la misma fábrica cuyo dueño se dice socialista avanzado, se hace propaganda anticomunista. Y si de repente, un hijo suyo o un obrero, se dedica a la defensa de esos principios, la sorpresa, primero, y la antipatía después, son enormes. ¿Cómo imaginar que ese "equilibrio" se desatase en una opción coherente? ¿Que esos principios de orden pudiesen dejar el mundo platónico de las ideas para engendrar militantes que los quisiesen inserir en el orden concreto de los hechos? ¿Cómo aceptar la presencia, en la convivencia familiar, de personas coherentes, lógicas, que toman en serio lo que se les enseñó sobre los fundamentos del orden social y de la civilización cristiana?
Así, en suma, en esa familia de almas se profesa un cómodo y risueño desorden de ideas. Desorden que viene de la convivencia, en una región totalmente platónica, entre fragmentos de bien y de mal, de error y de verdad. Algunos, en ese ambiente, optan por la integridad del desorden. Otros, por la del orden. Y por esto, en esa familia de almas se hunde en el susto y el llanto.
La situación de esa familia de almas suscita problemas de la mayor importancia. ¿La ruina de este equilibrio de contradicciones no implica una marcha hacia la unilateralidad, la exageración, en suma, la radicalización?
¿En caso afirmativo, lo contrario de la radicalización es la incoherencia?
En estas preguntas se retuerce y aflige hoy, la tercera familia de almas.
Deseo tratar de ellas próximamente.
Internet: la línea entre el bien y el mal
Por: Fernando Pascual
Agosto de 2010
El acceso de millones de personas a Internet y a otros instrumentos de comunicación electrónica influye de modo más o menos incisivo en la vida de esas personas y en el modo de organizar la sociedad a distintos niveles (familia, escuela y universidad, trabajo, organización social).
Entre las muchas reflexiones que se pueden hacer sobre el tema, vamos a ayudarnos de una pregunta: ¿cómo influye en los usuarios el acceso (cada vez más fácil y rápido) a Internet y a las nuevas tecnologías informáticas?
En general, las situaciones que permiten realizar con facilidad actividades que resultan agradables o útiles a los seres humanos propician que éstas dejen de ser un deseo para convertirse en realidad. Este breve dato inicial vale para muchos campos: cultural, económico, industrial, militar, político, etcétera. Vale, sobre todo, en el mundo informático, que ofrece inmensas posibilidades y facilidades insospechadas para poner en ejecución miles de actividades de diverso tipo.
Apliquemos lo anterior a Internet. Esta nueva herramienta permite un acceso fácil y rápido a un número casi infinito de informaciones, imágenes, canciones, películas, juegos y material digital de todo tipo: bueno, regular, malo, e incluso delictivo.
Algunos contenidos de Internet permiten satisfacer deseos o instintos presentes en los seres humanos, unos neutros, otros más sanos, otros dañinos o peligrosos. Quienes consigan una buena conexión podrán llegar con prontitud a tales contenidos, para beneficio o para daño personal y, en ocasiones, de otras personas.
Si los contenidos son buenos y las actitudes ante ellos adecuadas, quienes acceden a los mismos podrán enriquecerse. Algunos lograrán leer textos de gran valor literario, filosófico, político o religioso. Otros escucharán testimonios de personas ejemplares o de convertidos que se han apartado del vicio, o verán fragmentos de conferencias o de películas llenas de valores.
Si los contenidos son malos, quienes ya tienen una mayor o menor propensión a ciertos vicios podrán encontrar una satisfacción fácil de sus deseos. El éxito de los sitios con material pornográfico es un hecho representativo de este fenómeno, quizá a niveles superiores respecto del "clásico" consumo de revistas pornográficas. Hay quienes tienen reparo en comprar y ser sorprendidos con una revista de esa categoría entre sus manos, pero sienten que un acceso a fotografías inadecuadas a través de Internet sería más "privado" y menos controlable por otros.
La facilidad con la que muchos deseos y horizontes de acción son alcanzables en Internet explica un segundo fenómeno: el tiempo en el que millones de internautas transcurren "navegando" en la red es sumamente elevado.
Normalmente quien navega por Internet durante horas, tiene la sensación de aprovechar bien el propio tiempo: accede y consulta informaciones interesantes y provechosas. Pero en ocasiones la navegación virtual llega a quitar tiempo a otros ámbitos de la vida personal, hasta el punto de dañar las relaciones familiares, de crear tensiones en el trabajo (ante el abuso en el acceso a Internet), de impedir incluso un descanso sano a través del sueño, del deporte o de otras ocupaciones útiles y buenas.
Otra dimensión importante de Internet se refiere a la interactividad. Muchos hombres y mujeres del mundo digital tienen la posibilidad de interactuar, de responder, de crear información, sea a través de las redes sociales (Facebook, Twitter, Tuenti, MySpace, etcétera), sea en los blogs (de propia creación u ofrecidos por otros), sea en los foros o chats, sea en las enciclopedias de grupo (como Wikipedia), sea en las páginas de prensa abiertas a los comentarios, etcétera.
La interactividad en la red ha llevado a algunos expertos a hablar de "Web 2.0". Se trataría de una nueva etapa en el mundo de Internet que habría dejado de ser (solamente) un inmenso banco de información (lo que sería la "Web 1.0", la cual coexiste con las nuevas páginas) para abrirse a la creatividad y a la participación (al menos potencial) de todos los usuarios.
Esta situación tiene ventajas múltiples y peligros no desdeñables. Por un lado, las noticias pueden ser comentadas "en tiempo real" (inmediatamente) con lo que resulta posible señalar errores, ofrecer indicaciones de interés para otros lectores, realizar un intercambio de puntos de vista, etcétera.
Por otro, no siempre quienes gestionan los sitios de Internet permiten un acceso equitativo de todos, pues en ocasiones censuran ciertos comentarios mientras que promueven otros. Es cierto que una sana "censura" (que goza de poca propaganda pero que es imprescindible para tutelar el derecho a la privacidad y a la buena fama de las personas) es inevitable y justa, también en el mundo de la Web 2.0.
No obstante, también es cierto que se dan situaciones de abuso sea por parte de los que asumen posiciones ideológicas concretas, sea por quienes, por prejuicios de tipo personal, favorecen a sus amigos y marginan o excluyen a sus "enemigos".
Otro aspecto importante del mundo digital es la inmensa apertura a todo tipo de informaciones, teorías e hipótesis. Un navegante puede encontrar afirmaciones de lo más variado, a favor o en contra de personas, de ideas, de razas, de religiones.
Lo positivo y lo negativo, lo verdadero y lo falso, lo posible y lo real, lo comprobado y lo supuesto, se mezclan en la inmensa jungla de Internet, hasta el punto de que algunos sucumben ante la duda, o llegan a pensar que no es posible llegar a conclusiones aceptables sobre ciertos temas. Otros optan, a veces con poco sentido crítico, por lo que parece ser más verdadero, o prefieren elaboran síntesis personales no siempre bien fundamentadas.
En relación con este punto podemos fijarnos en la experiencia de Wikipedia, con sus amplias posibilidades de participación y de control sobre los datos ofrecidos. Este portal permite acoger la riqueza y los esfuerzos de miles de personas que se convierten en co-creadores de contenidos, a veces a niveles bastante aceptables de rigor científico y de calidad redacción.
Existen, sin embargo, choques y conflictos a la hora de elaborar ciertos argumentos, lo que lleva a que algunos se limiten a propagar los distintos puntos de vista sin ofrecer (según el criterio del "punto de vista neutral") un juicio de valor sobre los mismos.
Señalemos, por último, la importancia de Internet en el mundo de las relaciones humanas. Gracias a la red y a las distintas posibilidades de participación y de gestión de sitios, millones de personas, de distintos lugares del planeta, llegan a establecer contacto entre sí. Hay quienes alcanzan un interesante nivel de confianza y amistad hacia otros usuarios, algunos conocidos simplemente a través de un sobrenombre (nick); otros conocidos con mayor precisión (nombres y apellidos, ciudad de residencia, edad, intereses).
Este tipo de relaciones serían, para algunos, simplemente "virtuales" (o ficticias, o enrarecidas), en oposición a las relaciones "reales" que podemos entablar con quienes tratamos cara a cara en la vida cotidiana o en encuentros más o menos fortuitos (pero siempre desde una presencia física "tradicional").
En realidad, no siempre resulta clara la distinción entre virtual y real, y en ocasiones las relaciones iniciadas desde Internet llegan a niveles de profundidad y de compenetración que no se alcanzan, por ejemplo, cuando se comparte el ascensor casi cada día con un vecino del mismo edificio.
La libertad que permite el mundo digital logra que algunos abran su corazón con facilidad, incluso con un nivel de intensidad superior al diálogo que mantienen habitualmente unos esposos en su hogar, o unos padres con sus hijos.
Estos hechos no indican que Internet sea superior, sino que hay un problema en el mundo de las relaciones familiares, pues es señal de un profundo fracaso el que dos seres que un día se prometieron amor para siempre encuentren ahora más alegría en participar en un chat con personas "desconocidas" que en la convivencia de cada día dentro del hogar.
Internet influye, por lo que acabamos de ver, en la vida de muchas personas. Algunas logran un enriquecimiento profundo en ámbitos como el del saber o el de las relaciones humanas. Otros, por situaciones previas al acceso a Internet, o por el hecho mismo de abrirse a horizontes insospechados de interconectividad (con sus riquezas y con sus peligros) se introducen en un túnel que los lleva a la adicción o a otras formas de pensar y de actuar que les dañan en su vida personal y en sus relaciones sociales.Internet, como cada realidad humana, es ambivalente. Está en las manos de cada uno saber usarla de modo adecuado, para su propio bien y para el bien de quienes viven a su lado.
