Por
Antero DuksOctubre de 2010
El 7 de octubre de 1890 nació en Munich un hombre que poseía grandes capacidades de organización y una impecable memoria. Su inclinación hacia la puntualidad y el orden le hicieron un líder nato; sin embargo, todas esas características –y como muy a menudo sucede–, no se concretaron en algo positivo, sino que dieron lugar a uno de los hombres que más desprecio por la humanidad han manifestado: hablamos de Heinrich Himmler.
Tal como ha sucedido en cientos de casos, Himmler se transformó en algo que nadie esperaba: de ser un pequeño enfermizo que había nacido en una familia de clase media, pasó a ser uno de los hombres más activos durante la Alemania Nazi. El papel que jugó y la lealtad que profesaba hacia Hitler le hicieron uno de los elementos más importantes para el político que estableció el régimen nacionalsocialista en Alemania.
De pequeño, Himmler había sido muy enfermizo, lo que provocó que, en un inicio, no pudiera desarrollar las aptitudes físicas que se requerían para cumplir su sueño: ser miembro del ejército o de la marina. Por tal motivo llevó a cabo, en primera instancia, estudios en Agronomía.
Sin embargo, después de la Primera Guerra Mundial, militó en diferentes movimientos nacionalistas hasta que se unió, en 1923, al Partido Nacional Socialista. En 1929, Hitler lo eligió como jefe de la guardia personal (mejor conocida como SS, Schutzstaffel). Bajo este cargo, la labor de Himmler fue altamente reconocida, pues engrosó enormemente las filas de los miembros de la SS.
Estando al frente de la guardia personal de Hitler, su afán de lograr la pureza de la raza se vio materializado, pues admitía en las filas de la SS sólo a aquellos que comprobaran que por origen no estaban relacionados con judíos o con algunas otras razas que eran consideradas oficiales.
Posteriormente se convierte en Jefe de la Policía de Munich y Jefe de la Policía Secreta del Estado, la Gestapo. Al ir incrementando su poder dentro de la política alemana, y al ser uno de los más fieles colaboradores de Hitler, Himmler fue parte importante de la política del terror instalada en Alemania a partir del afán de lograr la pureza de la raza.
Fue Himmler quien diseñó un programa para exterminar a la raza judía y para eliminar a todo aquel que se opusiera a la política de Hitler. A su cargo estaba campo de concentración de Dachau, y fue él quien estableció el reglamento que debía ser seguido por los prisioneros de los campos de concentración. Él llegó a referirse a la exterminación de los judíos como una página de gloria en la historia alemana, lo que reflejaba su postura política y dejaba ver su poca calidad humana.
En 1943 fue nombrado Ministro del Interior, lo que le daba jurisdicción sobre los tribunales y el Servicio Civil.
Finalmente, cuando Alemana fue derrotada, Himmler detuvo la exterminación de los judíos, al tiempo que preparaba una estrategia para salvarse: adoptó una falsa identidad y finalmente se suicidó.
Himmler fue un hombre con extraordinarias capacidad para ser líder, pero su desprecio por la humanidad le hicieron pasar del lado oscuro; provocó, sin piedad, la muerte de millones de personas y no dejó más que un triste legado y un testimonio sobre aquello que debemos evitar ser.

No hay comentarios:
Publicar un comentario