Estimado amigo:
Yo estoy de acuerdo con muchos comentarios optimistas y positivos para todas aquellas personas que solo ven lo malo es increíble que no alcancen a ver tantas cosas buenas que se han hecho, debemos entender que el principal problema de un gran cambio es la corrupción en todos los niveles de gobierno, y desafortunadamente la mayoría quedo tan arraigado en tantos y tantos años que gobernó el PRI, la gran mayoría de nosotros estamos acostumbrados a eso, porque así lo aprendimos a base de ver lo que todos en nuestro contorno hacían, así sentimos que debía ser. Ahora que en algunos lugares nos empiezan a poner ciertos controles pues nos molesta, pero echemos un vistazo en nuestra propia persona o en nuestra familia, muchos vivimos en la corrupción, queremos que esto cambie, no busquemos culpables, hagamos una critica de nosotros mismos, que hacemos por cambiar, no todo lo dejemos a las autoridades –que resultan ser más de lo mismo--, pongamos lo que a cada quien nos corresponde empezando por traer nuestros papeles en orden (licencia, pasaporte, tenencia, etc.) y así enseñar a nuestros hijos.
No vivo de ningún partido político, pero creo que todos han tenido cosas buenas, otras no tan buenas y cosas malísimas. Con respecto al Sr. Calderón creo que es una persona preocupada por el país y sí estoy de acuerdo con él, con su discurso y lo que ha hecho, a muchos ya se les olvido como dejaban los presidentes anteriores al país al terminar su sexenio y eso que eran del mismo partido
Quiero comentar que es cierto que nuestros políticos, en no pocas ocasiones, se enfrascan en discusiones estériles. Pero como buenos mexicanos, que hacemos por cambiar las cosas, si únicamente nos dedicamos a criticar. Debemos de hacer lo nos corresponde a cada ciudadano mexicano: respetarnos. Porque exigimos nuestros derechos y no cumplimos con nuestras obligaciones; exigimos que respeten nuestros derechos y no respetamos al de los demás. Esto lo palpamos cotidianamente cuando vemos los bloqueos de calles y carreteras. Rodos gritan: es nuestro derecho al manifestarnos y decir lo que queramos, pero no piensan ni un poquito acerca del perjuicio a tanta gente ajena, y estos ni chistar pueden, porque de inmediato los agreden. Las mentadas comisiones de Derechos Humanos protegen al delincuente, al escandaloso, ¡que no vayan a tocarlos ni con el pétalo de una rosa!, pero se olvidan totalmente de la víctima.
En fin, estamos como nos hemos ganado estar. Estamos recibiendo un atole de nuestro propio chocolate. Nos lo ganamos a ley, no hay de otra.
Aunada a la corrupción y como apoyo a la misma, encontramos a la deficiente, yo diría: deficientísima, educación. La impreparación de los jóvenes que salen a enfrentarse a la vida, y obviamente con la ambición de hacerse ricos lo más pronto posible –no salen con la mística de servir a la sociedad en que viven, sino de fregarla--, por falta de una mística se van por el sendero malo, el de la pudrición humana.
Aunado a todos estos lastres, nos encontramos, en forma por demás importante, la desintegración de las familias, la que obviamente está causando, a pasos agigantados la degradación de la sociedad, y esto llevará indiscutiblemente a la destrucción de la humanidad. Para allá vamos.
Te saludo afectuosamente
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«El hombre sin honra peor es que un muerto»
Quevir Roquedal G.
Lluvia 314-8
01900 México, D.F.
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