viernes, 25 de junio de 2010

El fin del ‘apartheid’


 

Antero Duks

Abril / 2010

 

Los sudafricanos celebraron en febrero  el veinte aniversario del discurso con el que el ex presidente Frederick de Klerk, Premio Nobel de la Paz 1993, puso fin al régimen segregacionista del apartheid al anunciar la liberación de Nelson Madela y la legalización del Congreso Nacional Africano (CNA).

 

«El discurso de hace 20 años evitó una catástrofe», afirmó De Klerk «Los nueve días que pasaron entre mi discurso y la excarcelación de Nelson Mandela, el 11 de febrero, cambiaron Sudáfrica para siempre», quien compartió en 1993 el Premio Nobel de la Paz con Mandela, que un año después, en 1994, se convirtió en el primer presidente negro de Suráfrica.

 

"La prohibición del CNA, el Congreso Panafricano, los partidos comunistas sudafricanos y otras organizaciones queda rescindida. Las personas que estén en la cárcel por ser miembros de estas organizaciones (...) serán liberadas", dijo De Klerk en la sesión de apertura del Parlamento el 2 de febrero de 1990.


Mientras miles de personas se concentraban hace 20 años en Ciudad del Cabo para protestar contra el Parlamento blanco, De Klerk anunciaba en la Cámara: "Los tiempos de violencia han acabado. Comienza la era de la reconstrucción y la reconciliación".


"Nuestro país y toda su gente han estado envueltos en conflictos, tensiones y luchas violentas durante décadas. Es hora de que rompamos este círculo de violencia para conseguir llegar hasta la paz y la reconciliación", afirmaba De Klerk.


El discurso conciliador de De Klerk llevó a la liberación, nueve días después, de Nelson Mandela, el líder carismático de la lucha contra la segregación racial, que estuvo encarcelado 27 años y que, cuatro años más tarde, se convirtió en el primer presidente negro de Sudáfrica.


El anuncio fue recibido con gritos de «traidor» por algunos diputados que representaban el sentir de buena parte de la población blanca de la época, que consideraba a Mandela nada más y nada menos como «el capitán de los terroristas».


La fecha fue recordada en febrero por todo lo alto en Sudáfrica, con declaraciones de alto nivel y actos oficiales. Y no es de extrañar, pues significó el principio del fin de uno de los regímenes más opresivos del siglo XX, en el que el racismo estaba institucionalizado, y el inicio del camino de Suráfrica hacia la democracia.


Tony Weaver, presente en aquel momento como corresponsal de la televisión pública canadiense, recuerda la sorpresa que causó esta declaración. «Suponíamos que iba a haber una declaración impactante, pero pensábamos que sería algo más vago. Realmente no imaginábamos que iba a ser de esta magnitud». Una sorpresa mayor, si cabe, por ser esta la primera intervención oficial de De Klerk como presidente tras la dimisión fulminante de su predecesor, Pieter Willem Botha, que sufrió una apoplejía.

 


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