sábado, 8 de mayo de 2010

Los errores de Freud Parte 1

 

 

Por: Roel Osorio

junio / 2009

 

I. Psicología moderna y uno de sus progenitores

 

Durante mis años de trabajo en diversos países, he logrado percibir la importante dependencia que la sociedad occidental mantiene con algún tipo de asistencia psicológica.

 

En muchos, ese apoyo de formación, lejos de ser provechoso, sano y conveniente, se convertía en un peligro para la formación integral de los pacientes, dado que dejaba una visión deformada o reduccionista de sí mismos.

 

Esto, naturalmente, traía como consecuencia una distorsión en la vivencia de los valores morales a nivel personal; y si se multiplica el fenómeno, como de hecho se da, nos enfrentamos a un problema social y cultural. ¡Tanto es lo que se pone en juego al solicitar ayuda profesional psicológica!

 

No es mi objetivo anatematizar el psicoanálisis, cimiento de las terapias en la psicología clínica; es preciso reconocer el legado que nos ha dejado para conocer mejor la concepción actual de la personalidad humana.

 

Se trata más bien de insistir en la importancia que tiene la base antropológica que el psicólogo consultado haya recibido durante sus estudios universitarios, que viva a nivel personal y que siga profesionalmente.

 

Por otro lado, tampoco podemos olvidar que la influencia de Freud, fundador del psicoanálisis, en la psicología e incluso en la misma cultura no ha sido superada. La mayoría de los psicólogos que han construido decisivamente la psicología clínica sobre el psicoanálisis, no dudan en llamarlo "padre" del mismo: Jung, Adler, Fromm; incluso los que le critican como Skinner –conductismo– y Frankl –logoterapia–.

 

La médula del problema, dentro de la aplicación de la psicología como herramienta del desarrollo humano, se encuentra en la imperiosa necesidad de reivindicar a la persona como centro del pensamiento social y, por lo tanto, profundizar en si las teorías de la personalidad que prevalecen en las diferentes ciencias sociales, en este caso la psicología clínica, son concepciones coherentes con lo que es el hombre.

 

Una concepción así, fiel a lo que el ser humano es, la encontraremos sin duda en una psicología cimentada en una antropología que se base en el realismo metafísico. Aportación, dicho sea de paso, que la doctrina católica nunca ha dejado de profundizar y custodiar.

 

El hombre en Freud

 

Para llegar a entender la concepción y estructura antropológica que nos presenta "el padre del psicoanálisis", debemos intentar presentar al hombre tal y como él lo concibe. En mi opinión, su visión del hombre, misma que ha dejado su impronta indeleble a todas las generaciones de psicoanálisis y concepciones posteriores de la personalidad, se compone de tres factores:

 

1.       El contexto histórico de la psicología de su tiempo.

2.       El influjo de las corrientes filosóficas modernistas.

3.       La propia interpretación de los factores anteriores en sus teorías sobre el psicoanálisis.

 

Dada la brevedad de estos artículos de interés, no presentaré cada uno de estos factores en particular, pero intentaré hacer una síntesis hasta abordar el problema de la concepción psicoanalítica de persona y personalidad.

 

Considero que es en este problema o confusión ontológica, donde Freud tropezó con más fuerza, ya que quitada la sustancia (persona) del estudio del hombre, dejamos en su lugar los accidentes (personalidad y conducta), teniendo como resultado una visión reduccionista del ser humano.

 

La psicología de Freud

 

El psicoanálisis o psicología freudiana nace en medio de una controversia, ya en evolución desde el siglo que lo precede, para definir el objeto propio de la psicología experimental y su método. La historia de la psicología desde mediado el siglo XIX y durante el siglo XX, es la historia de su lucha por independizarse de la filosofía.

 

Numerosos investigadores, destacando entre ellos Sigmund Freud, se esforzaron por resaltar el carácter experimental de la psicología, prescindiendo de toda preocupación metafísica y limitándose al análisis de hechos observables y comprobables.

 

Como bien señala Cabaynes Truffino, profesor de la Universidad Complutense de Madrid y miembro de la Society for Behavioral and Cognitive Neurology, una mezcla de progreso y de algunas formulaciones filosóficas llevó a que el siglo XIX supusiera la neta incorporación de la metodología experimental al campo de la psicología, desgajando una parte importante de su núcleo especulativo y constituyendo el enfoque empírico de la psicología.

 

Por lo que respecta a su estudio, el objeto de la psicología se transformó. Alejándose de la filosofía, la persona ya no es a quien busca comprender ni estudiar, sino la personalidad, limitándola al sustrato de lo observable: el centro de interés de la psicología experimental se descubre en las normas y causas de la conducta humana.

 

Más allá de esto, Freud, unifica la doctrina sobre la personalidad, es decir, de la conducta, sus causas y el método para observarla, analizarla y corregirla, dando como resultado la teoría sobre el psicoanálisis.

 

En efecto, el psicoanálisis nos presenta no sólo una explicación de las causas y patrones del comportamiento; nuestro autor decide abordar un serio problema para los psicólogos de su tiempo: concretar los componentes de la personalidad. Freud resuelve la cuestión exponiendo una estructura del todo novedosa sobre los elementos constitutivos de la personalidad.

 

Cabe notar que en las primeras publicaciones de Freud sobre el psicoanálisis apenas se hace mención a la personalidad. Esto es comprensible, ya que los teóricos de la personalidad aparecen hasta el siglo XX. El horizonte histórico en que Freud comienza a escribir está todavía penetrado por la psicología filosófica.

 

Al filo de las mismas fechas nace la psicología experimental conducida por su pionero Wundt, en la Universidad de Leipzing en 1878. Posteriormente, la considerada "nueva ciencia" siguió su desarrollo de la mano de varios profesores en la misma universidad: Ebbinghaus (1850–1909), Titchener (1867–1927) y algunos otros como Stanley Hall (1844–1924), quien fundó el primer laboratorio de psicología experimental en Estados Unidos.

 

En este ambiente de investigación de la naciente psicología moderna Freud desarrolla lo que denomina como "aparato psíquico", es decir, su teoría de la personalidad y la estructura altamente mecanicista. Él mismo no imaginaría el alcance y consecuencias de sus teorías.

 

 

 


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