Septiembre / 2010
Muchos son los frentes en los que los mexicanos debemos pelear, muchas las batallas que debemos librar, y largo el camino que hemos de recorrer para logar que nuestro país pueda ser un lugar de oportunidades y de desarrollo para la mayoría de sus habitantes.
Sin duda, para lograr lo anterior es necesario que todos los actores sociales y políticos estemos auténticamente comprometidos, no basta con decir "es fundamental acabar con la corrupción", no son suficientes los llamados a la unidad, ni la palabrería de los políticos que afirman estar comprometidos con la nación; hace falta la acción, y de manera urgente.
Todos los días escuchamos a nuestras autoridades hablar de compromiso social, de preocupación por la ciudadanía, de lo urgente que resulta implementar políticas económicas y sociales que ayuden a terminar con las desgracias del pueblo mexicano. Pero lo que vemos es todo lo contrario: políticos que pelean por el poder, con miras a intereses partidistas y personales.
Ejemplo claro: la contenida electoral que se avecina en 2011 para elegir al gobernador en distintos estados –entre ellos el Estado de México–, e incluso las elecciones presidenciales en 2012. Y es que durante los últimos días hemos sido testigos, gracias a los medios de comunicación, de una intensa lucha por el poder, que con el pasar de los días será más intensa aun. Para quienes están arriba es mucho más urgente resolver temas electorales: si hay o no candidaturas comunes; y hacer propuestas, también con fines electorales, como la de bajar el IVA un punto porcentual.
Y mientras ellos discuten, la gente de a pie sobrevive a los estragos que dejó el huracán "Karl" en su paso por el sureste de México. Mientras, sentados en sus cómodas posiciones, los políticos diseñan estrategias para no perder el poder o para recuperarlo, miles de personas abandonan el país, como consecuencia de la inseguridad que se vive en ciertas zonas del territorio mexicano.
Según un estudio realizado por el Observatorio de Seguridad y Convivencia Ciudadana de Ciudad Juárez, en los últimos tres años cerca de 230 mil personas han salido de Ciudad Juárez por el temor que genera la situación que se vive en dicha localidad: la guerra entre varios cárteles del narcotráfico.
Mientras, hay gente que trata de hacer gobernables aquellos lugares que se han convertido en un verdadero caos: sin justicia, sin autoridad, sin protección, y sí con la presencia de una nueva ley, que es la más terrible de todas, la del crimen organizado. La gente busca hacer justicia por sus propios medios, por que la respuesta de la autoridad simplemente no llega.
Tal es el caso del Municipio de Ascensión, en Chihuahua, en el que los habitantes lincharon a dos secuestradores, que junto con otros delincuentes se habían apoderado del lugar.
Esta acción, cometida en una región de Chihuahua –otra que es diferente a Ciudad Juárez, y que como muchas regiones también padece a causa de la criminalidad–, es la muestra más palpable de las necesidades de los mexicanos: autoridades que asuman sus responsabilidades y que actúen, que sean capaces de ver más allá de sus narices para darse cuenta de la realidad que vive el país con el que debieran estar comprometidos, para que les "caiga el veinte" de que las batallas electorales no son las únicas que deben ser resueltas en México.

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