lunes, 19 de noviembre de 2012

Artículo publicado en La Vanguardia, escrito por la periodista Angeles Caso


Será porque tres de mis más queridos amigos se han enfrentado inesperadamente estas Navidades aenfermedades gravísimas. O porque, por suerte para mí, mi compañero es un hombre que no posee nada material pero tiene el corazón y la cabeza más sanos que he conocido y cada día aprendo de él algo valioso. O tal vez porque, a estas alturas de mi existencia, he vivido ya las suficientes horas buenas y horas malas como para empezar a colocar las cosas en su sitio. Será, quizá, porque algún bendito ángel de la sabiduría ha pasado por aquí cerca y ha dejado llegar una bocanada de su aliento hasta mí. El caso es que tengo la sensación –al menos la sensación– de que empiezo a entender un poco de qué va esto llamado vida.
Casi nada de lo que creemos que es importante me lo parece. Ni el éxito, ni el poder, ni el dinero, más allá de lo imprescindible para vivir con dignidad. Paso de las coronas de laureles y de los halagos sucios. Igual que paso del fango de la envidia, de la maledicencia y el juicio ajeno. Aparto a los quejumbrosos y malhumorados, a los egoístas y ambiciosos que aspiran a reposar en tumbas llenas de honores y cuentas bancarias, sobre las que nadie derramará una sola lágrima en la que quepa una partícula minúscula de pena verdadera. Detesto los coches de lujo que ensucian el mundo, los abrigos de pieles arrancadas de un cuerpo tibio y palpitante, las joyas fabricadas sobre las penalidades de hombres esclavos que padecen en las minas de esmeraldas y de oro a cambio de un pedazo de pan.
Rechazo el cinismo de una sociedad que sólo piensa en su propio bienestar y se desentiende del malestar de los otros, a base del cual construye su derroche. Y a los malditos indiferentes que nunca se meten en líos. Señalo con el dedo a los hipócritas que depositan una moneda en las huchas de las misiones pero no comparten la mesa con un inmigrante. A los que te aplauden cuando eres reina y te abandonan cuando te salen pústulas. A los que creen que sólo es importante tener y exhibir en lugar de sentir, pensar y ser.
Y ahora, ahora, en este momento de mi vida, no quiero casi nada. Tan sólo la ternura de mi amor y la gloriosa compañía de mis amigos. Unas cuantas carcajadas y unas palabras de cariño antes de irme a la cama. El recuerdo dulce de mis muertos. Un par de árboles al otro lado de los cristales y un pedazo de cielo al que se asomen la luz y la noche. El mejor verso del mundo y la más hermosa de las músicas. Por lo demás, podría comer patatas cocidas y dormir en el suelo mientras mi conciencia esté tranquila.
También quiero, eso sí, mantener la libertad y el espíritu crítico por los que pago con gusto todo el precio que haya que pagar. Quiero toda la serenidad para sobrellevar el dolor y toda la alegría para disfrutar de lo bueno. Un instante de belleza a diario. Echar desesperadamente de menos a los que tengan que irse porque tuve la suerte de haberlos tenido a mi lado. No estar jamás de vuelta de nada. Seguir llorando cada vez que algo lo merezca, pero no quejarme de ninguna tontería. No convertirme nunca, nunca, en una mujer amargada, pase lo que pase.
Y que el día en que me toque esfumarme, un puñadito de personas piensen que valió la pena que yo anduviera un rato por aquí.
Sólo quiero eso.
Casi nada.
O todo.



sábado, 25 de agosto de 2012

Juguetes rotos


El hombre ha dado en la extraña locura de creer que Dios es una mera «estructura de su conciencia».

Por: Quevir Roquedal G.
Julio / 2012

El hombre ha dado en la extraña locura de creer que Dios es una mera «estructura de su conciencia». Y una religión así acaba agostándose; pues no viendo la grandeza infinita de Dios encarnada en las realidades seculares.

Se preguntaba Olegario González de Cardenal, en una magnífica tercera, si Dios es un juguete roto, tal como aventurase el sobrevalorado Tierno Galván. Dejando aparte la aseveración de Tierno (que ni siquiera tiene la grandeza desesperada del deicida Nietzsche y más bien parece ocurrencia de ateneísta atufado de berza) y aceptando que -como señalaba nuestro muy querido teólogo- «la realidad infinita de Dios desborda siempre nuestra comprensión», quisiera añadir algunas humildes consideraciones complementarias a las que González de Cardedal desplegaba en su artículo.

Concluía nuestro autor que, si bien la presencia social de lo religioso ha disminuido en las últimas décadas, la necesidad de Dios se mantiene intacta: «La religión ha desistido de ser política para ser relación personal y comunitaria con Dios que ilumina toda la vida humana», afirmaba con optimismo. Pero la frase nos deja un cierto regusto de insatisfacción: no sólo porque las expresiones «política» y «comunitaria» sean en su origen casi sinónimas (y, aunque no se nos escapa que en el lenguaje hodierno y en la intención del autor tratan de describir realidades distintas, lo cierto es que tales realidades son necesariamente conexas), sino también porque, una vez que la religión ha desistido de la política, muy malamente puede «iluminar toda la vida humana», de la cual la política es parte consustancial. Lo que ha ocurrido, más bien, es que la religión ha desistido, en efecto, de la política (y de la economía, y de la ciencia, y del arte, y de la cultura, y de tantas y tantas otras realidades seculares); e, inevitablemente, se ha quedado prisionera en el ámbito de la conciencia, dejando de «iluminar la vida entera».

El realismo tomista siempre tuvo claro que las realidades seculares eran autónomas de la religión, pero subordinadas a ella, como los planetas que giran en órbitas concéntricas en torno al sol. En nuestro tiempo, por el contrario, tales realidades seculares se han negado a recibir la luz solar -sobrenatural- que la religión les prestaba; y así se han convertido en planetas tenebrosos de órbita errática, mientras la religión, recluida en la conciencia, ha quedado reducida a idea o sentimiento, emoción o estado espiritual... al que se le reconoce, a lo sumo, cierto valor consolador, como a cualquier otro placebo; pero en modo alguno el valor de iluminar la vida entera.

Este confinamiento de la religión en «la estructura de la conciencia» y su desistimiento de la política explica la situación actual, que León XIII delinease proféticamente en su encíclica Inescrutabili Dei: «Supresión general de las verdades más altas; altivez de los caracteres que no soportan autoridad legítima; una causa permanente de disensiones que no cesa de producir luchas atroces entre ellos; desprecio a las leyes que rigen las costumbres y protegen la justicia; irreflexiva administración y dispendio de los bienes públicos; la desvergüenza de los que, al tiempo que cometen los mayores atropellos, intentan presentarse como los defensores de la patria, de la libertad y del derecho; la peste mortal que se insinúa como una serpiente por todas las clases de la sociedad y no le deja ni un momento de reposo, preparándole nuevas revoluciones y desenlaces calamitosos».

El hombre ha dado en la extraña locura de creer que Dios es una mera «estructura de su conciencia». Y una religión así acaba agostándose; pues no viendo la grandeza infinita de Dios encarnada en las realidades seculares, el hombre entabla con el Dios de su conciencia una «relación personal» que, o bien degenera en puro emotivismo, o bien se convierte en confianzuda relación «de tú a tú», en la que crea un dios a su medida. Así los hombres se convierten en juguetes rotos.



El ingenio japonés

Por: Antero Duks
Julio / 2012

Los japoneses siempre han gustado del pescado fresco, pero las aguas cercanas a Japón por décadas han estado casi vacías. Así que para alimentar a la población, los barcos pesqueros fueron fabricados más grandes, para ir mar adentro. Mientras más lejos iban los pescadores, más era el tiempo que les tomaba regresar para entregar el pescado.

Si el viaje se tomaba varios días, el pescado ya no estaba fresco. Para resolver el problema, las compañías instalaron congeladores en los barcos pesqueros.Así podían pescar y poner los pescados en los congeladores. Sin embargo, la gente percibió la diferencia de sabor y textura entre el pescado congelado y el fresco, y no les gustaba el congelado, por lo tanto se tenía que vender más barato.

Entonces, las compañías instalaron en los barcos tanques de agua para los peces.Podían así atrapar los peces, meterlos en los tanques, mantenerlos vivos hasta llegar a la costa y entregarlos. Pero después de un tiempo, los peces dejaban de moverse en el tanque.

Estaban aburridos y cansados, aunque vivos. Los consumidores también notaron la diferencia de sabor y textura, porque cuando los peces dejan de moverse por días, pierden cualidades…

¿Cómo resolvieron el problema las compañías pesqueras? ¿Cómo consiguieron traer pescado con un sabor fresco? Si las compañías japonesas te pidieran asesoría: ¿Qué les recomendarías?

Tan pronto una persona alcanza sus metas, ya sea empezar una nueva empresa, pagar sus deudas, encontrar una pareja maravillosa, o lo que sea, empieza a perder la pasión. Ya no necesita esforzarse tanto y tiende a relajarse. Experimenta el mismo problema que las personas que ganan la lotería, o el de quienes heredan mucho dinero y nunca maduran, o el de quienes se quedan en casa y se hacen adictos a los medicamentos para la depresión o la ansiedad.

Tal como en el problema de los pescadores japoneses, la solución es sencilla. Lo dijo L. Ron Hubbard a principios de los años 50: “Las personas prosperan más, cuando hay desafíos en su medio ambiente”.

Para mantener el sabor fresco y la textura firme de los peces, las compañías pesqueras ponen a los peces dentro de los tanques en los barcos, ¡Pero ahora ponen también un pequeño tiburón! Cierto es que el tiburón se come algunos peces, pero los demás llegan muy, pero muy vivos…

¡Los peces son desafiados! Tienen que nadar durante todo el trayecto dentro del tanque para mantenerse vivos.

Cuando alcances tus metas, ponte otras mayores. Nunca debes lograr el éxito para luego acostarte en él. Así que, mete a un tiburón (reto/meta) en tu tanque (o estrategia) y descubre que tan lejos realmente puedes llegar (visión).











El hombre Mediocre


Antero Duks
Julio / 2012

El mediocre le agradan los escritores que no dicen ni sí ni no, sobre ningún tema, que nada afirman y que tratan con respeto todas las opiniones contradictorias.

“Toda afirmación les parece insolente, pues excluye la proposición contraria. Pero si alguien es un poco amigo y un poco enemigo de todas las cosas, el mediocre lo considerará sabio y reservado, admirará su delicadeza de pensamiento y elogiará el talento de las transiciones y de los matices.

“Para escapar a la censura de intolerante, hecha por el mediocre a todos los que piensan sólidamente, sería necesario refugiarse en la duda absoluta; y aún en tal caso, sería preciso no llamar a la duda por su nombre. Es necesario formularla en términos de opinión modesta, que reserva los derechos de la opinión opuesta, toma aires de decir alguna cosa y no dice nada. Es preciso añadir a cada frase una perífrasis azucarada: “parece que”, “osaría decir que”, “si es lícito expresarse así”.

“Al activista de la mediocridad le queda al actuar una preocupación: es el miedo a comprometerse. Así, expresa algunos pensamientos robados a Perogrullo, con la reserva, la timidez y la prudencia de un hombre receloso de que sus palabras, por demás osadas, estremezcan al mundo.

“Al juzgar un libro, la primera palabra de un hombre mediocre se refiere siempre a un pormenor, habitualmente un pormenor de estilo. “Está bien escrito”, dice él, cuando el estilo es corriente, incoloro, tímido. “Está mal escrito”, afirma él, cuando la vida circula en una obra, cuando el autor va creando para sí un lenguaje a medida que habla, cuando expresa sus pensamientos con ese desembarazo osado que es la franqueza de un escritor.

“El mediocre detesta los libros que obligan a reflexionar. Le agradan los libros parecidos a todos los otros, los que se ajustan a sus hábitos, que no hacen romper su molde, que caben en su ambiente, que los conoce de memoria antes de haberlos leído, porque tales libros se parecen a todos los otros que él leyó desde que aprendió a leer.

“El hombre mediocre dice que hay algo de bueno y de malo en todas las cosas, que es preciso no ser absoluto en su juicio, etc.

“Si alguien afirma categóricamente la verdad, el mediocre lo acusará de exceso de confianza en sí mismo. El, que tiene tanto orgullo, no sabe qué es el orgullo. Es modesto y orgulloso, dócil frente a Marx y rebelde contra la Iglesia. Su lema es el grito de Joab: “Soy audaz solamente contra Dios”.

Toda afirmación les parece insolente, pues excluye la proposición contraria.

“El mediocre, en su temor de las cosas superiores, afirma amar ante todo el sentido común; sin embargo no sabe qué es el sentido común. Pues por esas palabras entiende la negación de todo cuanto es grande.

“El hombre inteligente eleva su frente para admirar y para adorar; el mediocre eleva la frente para bromear; le parece ridículo todo lo que está encima de él, y el infinito le parece el vacío”.

martes, 8 de mayo de 2012

LEY DE LA UNIDAD

La lucha contra los obstáculos que consideramos gigantes,

nos fortalecen y hacen que nos llenemos de destreza para enfrentar nuevos retos.....

NUNCA DEJES DE SONREÍR!!!!!!!!!

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LEY DE LA UNIDAD

Vamos organizándonos, tomémoslo en serio y en grupo, no individualmente como ya lo hemos hecho, total, nada perdemos y tenemos mucho por ganar, les0 agradezco lo reenvíen a todos sus conocidos....un abrazo y arriba corazones

Nunca habíamos tenido un México tan peligroso, con tanto Narco, tanta violencia, miedo por nuestros hijos en las calles, tantos muertos, Monterrey, Sinaloa, Jalisco etc., etc.,

NO NOS CUESTA NADA Y EL BENEFICIO ES MUY GRANDE Y ES PARA TODOS!!!!

Una Idea Sensacional y Extraordinaria.

Durante la Segunda Guerra Mundial, UN CONSEJERO del Primer ministro Sir Winston Churchill, organizó a un grupo de personas para que a determinada hora, todas las noches, pararan lo que estuvieran haciendo para orar en forma colectiva por la paz, la seguridad y la gente de Inglaterra.

¡Esto tuvo un efecto asombroso porque el bombardeo terminó!!!.

Ahora, organicemos lo mismo en México, invitando a las personas a orar durante un minuto todas las noches a las 8:00 PM por el país, por la seguridad de sus habitantes y eliminar el crimen.

Únete a esta campaña para hacer lo mismo, paremos lo que estemos haciendo TODOS LOS DIAS A LAS 8 DE LA NOCHE Y POR UN MINUTO, pidamos POR LA PAZ EN EL MUNDO, para que se terminen los conflictos y regrese la tranquilidad a todos los hogares y familias.

Lo que te salga del corazon, decir... eso es orar.

Pasa este mensaje, por favor.

Si realmente entendiéramos el enorme poder de la oración, nos quedaríamos asombrados.



Gracias..













La ley no hace al hombre bueno

Pot: Jaime Septién

La ley no hace al hombre bueno. No lo hace vivir en un paraíso, aunque le evita vivir en el infierno. La reforma al artículo 24 constitucional -aprobada ya por el Senado- cumple los mínimos requeridos para establecer las bases de la libertad religiosa, pero los mínimos ni garantizan la libertad ni le dan el peso que requiere la propia religión.

El nuevo texto del Artículo 24, tras su reforma, señala: «Toda persona tiene derecho a convicciones éticas, de conciencia y de religión, y a tener o adoptar en su caso la de su agrado...». A mi juicio, un sancocho que confunde ética, conciencia y religiosidad con deseo, gusto o agrado. Restringe la religión a la participación en ceremonias, actos de culto y devociones. Y, tangencialmente, la vuelve a meter en la sacristía pues le confiere un carácter de peligrosidad a los excesos de piedad vistos por la gente. Son contagiosos, como el virus de la influenza.

Necesitamos algo diferente: que la ciudadanía reconozca que la religión es un aporte válido para construir el bien común de la nación. Que la religión es fuente de paz, de concordia, de respeto por el otro y por la naturaleza. Por lo menos lo es en toda la gama de expresiones cristianas. Hasta ahora -y es el espíritu de la reforma al 24 constitucional- la religión es sinónimo de atraso, de violencia, de esquilmar al pueblo, mantenerlo boca abajo.

Pero, ¿cómo hacer que la ciudadanía reconozca -y nos reconozcamos como difusores de- la religión como un aporte válido al bien común? Usando los medios de comunicación. ¿Repitiendo «Señor, Señor»? Por supuesto que no: ya se ha mostrado hasta el cansancio que la religión es rechazada por los medios. Los estereotipos del cura, del santurrón, de la monja, de la beata, son del todo conocidos como para pensar que ellos van a transmitir el bien que provoca la religión (y el Evangelio). Se trata de algo radicalmente opuesto: integrar en el contenido mismo de los medios el hecho de que la religión es un aporte válido al bien común. Y que la libertad religiosa es -como lo expresó el Papa Benedicto XVI- uno de los caminos (quizá el más importante) para lograr la paz.

martes, 1 de mayo de 2012

UN CAFE DE STARBUCKS vs OXXO

Hola,

Me ha agarrado un ataque de risa que realmente no podía contenerme... Yo fui víctima de uno de éstos cafés en Plaza Loreto. Igual, después de 30 min. de palabrerío no trascendí en que lo que quería era un café con leche y acabe tomando un smoothie de café con no sé que... en fin, las nuevas modas, complicar lo sencillo!

Un saludo cariñoso,

UN CAFE DE STARBUCKS vs OXXO
La verdad son fantásticas sus tiendas salas; puedes hacer reuniones de negocio rápidas u quedarte de ver, puedes o no, pedir uno de sus cafés que saben a té de calcetín o alguna preparación extraña caliente o fría; pero como lugar de reunión o para usar tu computadora con internet gratis es bastante bueno.
Saludos

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DE VERAS QUE SON UNOS CHANGUITOS AMAESTRADOS POR LOS GRINGOS TANTO ESTOS COMO PIZZA HUT,MC DONALDS, ETC ,ETC. JA JA JA



---ESCENA 1:

CT: Buenas tardes. Un café por favor...

SB: Buenas tardes. Bienvenido a Starbucks La Gran Plaza en Guadalajara donde servimos el mejor café del mundo, soy Ramiro su "cofi tender" en turno. ¿En qué puedo servirle?

CT: Bueeenas taaardes. Le repito: un café por favor...

SB: Qué tamaño desea?

CT: Chico

SB: No tenemos chico . Tenemos Tall, Grande, Gigante, Super grande y Máximum...

CT: ... ¡!... ¿El más chico de todos esos?

SB: Es el TALL

CT: ¿Que "Tall" no significa "alto" en español?... ¿alto = grande??

SB: No sabría decirle señor... ¿cómo quiere su café?

CT: (Suspiro de resignación)... Mmm... con leche!!

SB: Si, pero lo quiere descafeinado, expreso, americano, mexicano, italiano, colombiano, venezolano, brasileño...

CT: Quiero un café café, nada de descafeinado ni de otras cosas raras... un café americano normal con leche.

SB: ¿Late?

CT: ¿Qué? ¿Qué late qué?

SB: Que si lo quiere late...

CT: ¡Que quiero un café con leecheeee....saaaabe?... ¡no sé cómo le digan ahora! ....

SB: ¿Quiere agregar un sabor? Tenemos vainilla, caramelo, chocolate, canela, "beylis", cajeta, rompope, moka y el nuevo sabor del mes: ¡chocobanana!...

CT: ¿Cómo? No gracias, quiero un café... café + leche = caféconleche... café con leche y ya!..

SB: Ok... déjeme ver... tengo leche de soya, leche condensada, leche evaporada, leche de coco, o bien, leche entera, descremada, semidescremada y deslactosada y non-fat!... ah y crema líquida, en polvo y crema chantilly, todas de vacas contentas, orgánicas, no transgénicas y de empresas ecológicas, autosustentables y socialmente responsables...

CT: Es una broma ¿verdad?...

SB:... ¿?

CT: Mira, mejor así déjalo, sin leche... y no sé cómo le digan aquí al azúcar, pero si se puede, lo quiero con azúcar y si eso es mucho problema; ¡pues así me lo tomo, solo, sin azúcar!...

SB: No señor, como cree... no es ningún problema, pero puedo ofrecerle azúcar glass, azúcar mascabado o moscabada, estándar, refinada, tanto de caña como de remolacha, orgánica no transgénica; splenda, canderel, sacarina, miel de abeja, miel de maple, miel de agave, fructosa, ...?? CT: ...(Mascando vidrio)... ¡Con azúcar, AZÚCAR mi negro!, azzzúúúúúcar normaaaal!... ¡Carajoooo! SB: Ok, perdón señor... este... ¿lo quiere frio o caliente? CT: ¡!... Pues caliente. ... ¿O cómo...? SB: Es que puede ser caliente, frío, con hielos, helado, frapuchino -o sea: con hielo frappé-, con nieve de café, de chocolate, de vainilla, de moka, de "beilys" y el nuevo sabor del mes: ¡chocobanana!... CT: ¡Caliente!! Como Dios manda!... No entiendo... qué desesperación!! SB: (Impávido) ¿Regular o cappuccino? CT: ¿Eh??, pues regular... ¿Te refieres a esos que parecen con nievecita, bastante ridículos? ¿Esos que piden pa' ponerle crema y chispitas y todas esas jaladas? SB: (Impávido) Se llaman condimentos, señor... ¿" Para aquí" o "para llevar"? CT: ¿Cuál es la diferencia?? SB: Si es "para aquí" se lo puedo servir en taza de cerámica y si es para llevar se lo debo de servir en contenedor desechable. CT: (Esforzándose para mantener la calma) ¿Y si es "para aquí" y lo quiero en contenedor desechable...??? SB: Mmmmmm... (condescendiente) está bien se lo puedo servir "para aquí" en contenedor desechable. CT: ... SB: Disculpe, cuál es su nombre? (agarra un vaso desechable, un plumón y amaga con comenzar a escribir)... CT: (Mirando suplicante al cielo) ¿Mi nombre..?? Para qué quieren mi nombre?? (Crescendo hasta convertirse en gritos ahogados) ¿Acaso lo que sigue es mostrar mi identificación para comprar un pinche café?? ¿Qué les pasa?? ? SB... (Impávido)... ... ... ... CT: Está bien, me llamo Pepe... SB: Muy bien, Pepe, sale un café café tall caliente, sin leche y sin el sabor nuevo del mes (¡chocobanana!) y sin ningún otro condimento, "para aquí" pero en contenedor desechable, con azúcar normal... ¿alguna otra cosa? CT: ... SB: Gracias por venir a Starbucks La Gran Plaza en Guadalajara donde servimos el mejor café del mundo, le atendió Ramiro su "cofi tender" en turno... ¿alguna otra cosa que pudiera hacer por usted? CT: Se me ocurren algunas. pero mejor así déjalo... SB: (Interrumpiendo) Lo paso con mi compañero Roberto nuestro cajero en turno... (Pepe camina 1 paso y se enfrenta a un sonriente cajero en turno: Roberto). BOB: Buenas tardes bienvenido a Starbucks La Gran Plaza en Guadalajara donde servimos el mejor café del mundo, soy Roberto su cajero en turno ¿en qué puedo servirle? CT: ...¿??? Voy a pagar un café... BOB: (Observando atento su pantalla) Señor Pepe, usted pidió un café café tall caliente, sin leche y sin el sabor nuevo del mes (¡chocobanana!) y sin ningún otro condimento, "para aquí" pero en contenedor desechable, con azúcar normal... ¿Es correcto? CT: (Silencio, mirando fijamente al cajero)... BOB: ¿No desea agregar a su compra nuestra promoción de la semana que son dos galletas por $59.90 o 3 galletas por $89.90? tenemos de nuez de macadamia, de nuez de castilla y de nuez de Chihuahua , de avena con arándanos, de kiwi con fresas y el nuevo sabor del mes: ¡chocobanana! que combinaría con su café si lo hubiera pedido de chocobanana... CT: (Interumpiendo con gritos desaforados) ¡¡¡NOOOOOOOOOOOO, QUE SOLO QUIERO UN CAFÉÉÉÉÉ, ME CARGA LA FREGADA... !!!

BOB: (Impávido) Está bien Pepe, son $55 pesos.

CT: (Vociferando y ahora ya en color púrpura)

¿QQQQUUUUUÉÉÉÉÉÉ´????????? ...¿CINCUENTA Y CINCO PESOS POR UN PINCHE CAFÉ???

BOB: ... (Impávido)...

CT: (Mirando intermitentemente al SB, BOB y los demás espantados clientes del lugar) ¿Saben qué? Cambié de idea: ¡Ya no quiero nada y todos ustedes se van a Ch#$$% A %&#$&DRE!!!!

BOB: Pepe, fue un placer atenderle, soy Roberto su cajero en turno, que le vaya bien, esperamos que haya disfrutado su estancia y regrese nuevamente a Starbucks de La Gran Plaza en Guadalajara donde servimos el mejor café del mundo...

...

ESCENA 2:

OXXO: (Muy ocupado, como siempre en todos los OXXOS, revisando papeles y haciendo cuentas, sin levantar la vista) Buenas...

CT: (Sin responder al saludo) Un café con leche...

OXXO: Ahí en el mostradorcito está todo. Agarre lo que quiera y aquí le cobro... son 10 pesos del café... CT: Aquí tiene... gracias... Dios lo bendiga, buen hombre... que sea usted muy feliz el resto de su vida... OXXO: (Observando asombrado a aquel hombre que se aleja con aire satisfecho mientras toma el primer sorbo de su café con leche) No cabe duda que aquí en esta chamba uno se encuentra con cada wey tan raro...