sábado, 13 de noviembre de 2010

Nobel de Medicina: la vida contra la vida

 

Por:  Marcela Méndez

Octubre / 2010

 

 

 

Cada año, desde 1901, se lleva a cabo la entrega de los Premios Nobel, cuya finalidad es la de honrar a aquellas personas que realicen contribuciones notables a la humanidad, y que tengan logros sobresalientes en alguna de las siguientes áreas: Física, Química, Medicina o Psicología, Literatura, Paz y Economía.

 

Los Premios Nobel no son importantes únicamente por el reconocimiento que reciben aquéllos que son galardonados, sino porque además dan cuenta –en cierta forma– del estado en que se encuentra la humanidad: nos ayudan a conocer las batallas que se están peleando, a saber en qué lugar estamos parados y hacia dónde nos dirigimos.

 

Por tal razón, el Nobel de Medicina de este año ha causado una enorme polémica desde que se dio a conocer al ganador el pasado 4 de octubre, y no es para menos. Robert G. Edwards, el investigador británico que es considerado "el padre de la fecundación in vitro" fue galardonado por sus descubrimientos, que han hecho posible que el problema de la esterilidad sea tratado.

 

Robert Edwards y Patrick Steptoe (quién murió en 1988) desarrollaron en 1968 la terapia de fertilización in vitro (FIV), método de reproducción asistida que consiste en fertilizar los óvulos fuera del cuerpo, para luego implantarlos en el útero. Bajo esta técnica, afirma el instituto encargado de otorgar el Premio Nobel de Medicina (Instituto Karolinska, Estocolmo), han nacido aproximadamente 4 millones de personas.

 

No hay duda de que el trabajo de Edwards es un parteaguas para la ciencia, pues ¿cuándo se imaginó el hombre que podría manipular la vida a su antojo dentro de un laboratorio? Sin embargo, el que dichos descubrimientos resulten impresionantes, no quiere decir que en el fondo sean buenos. 

 

La fecundación in vitro no puede ser considerada un avance para la humanidad, cuando a partir de este método lo que claramente se ve es un retroceso en cuanto a la jerarquización de valores: las personas que por "x" razón no pueden tener hijos y acuden a este método, anteponen sus necesidades personales o de pareja a algo que siempre será superior, el valor de la vida. El nacimiento de un nuevo ser se vuelve simplemente egoísta.

 

El argumento de "dar vida", que es en el que este método se sustenta, se vuelve contra sí mismo, porque se vuelve contra la vida misma, no hay que olvidar que para que un ser nazca a partir de la fecundación in vitro, antes tuvieron que haber muerto otros embriones, que o no tuvieron éxito en el proceso o que fueron desechados porque uno logró los objetivos.

 

¿Cómo es posible que un galardón que reconoce causas justas, hoy hace honor a una técnica que se escuda en la vida, pero que detrás tiene a la muerte? ¿Cómo puede ser bueno y honorable querer satisfacer mis necesidades personales a costa de varias vidas?

 

Porque tener un hijo no es un derecho que deba ser reclamado, sino una bendición que le es otorgada al hombre; y debemos servir a la vida y no servirnos de ella, el Nobel de Medicina 2010 no hace más que resaltar la profunda crisis en que nuestra sociedad se encuentra, y la necesidad que existe para retornar a aquello que olvidamos: la ética, la responsabilidad y el bien.

 

Pero como la humanidad, que ha caído en un "importamadrismo" denigrante esta totalmente sorda y va que vuela a su propia destrucción, pues carente de valores morales no habrá quien la salve.

 

 



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