viernes, 1 de julio de 2011

Códigos masculinos

 

Antero Duks

Febrero / 2011

 

¿Los hay o no?

 

Cualquier hombre, con voz firme y un convencimiento extremo dirá: "La novia de un amigo tiene barba". Como una forma de decir "jamás la tocaría ni con el pétalo de una rosa".

 

Ese tipo de afirmaciones son más masculinas que femeninas. Si bien el pensamiento es el mismo (o debería ser), entre mujeres no se suele tocar este tema y menos con tanto énfasis.

 

Pareciera que a los hombres nos gusta hablar del asunto. Tal vez sentimos que nos hace más machos y más merecedores de la amistad de otros hombres.

 

El tema es que luego de años de recibir consultas de hombres sobre levantes, rupturas y telenovelas amorosas, llegué a la conclusión de que todo es una patraña.

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Por eso muchas veces, en alguna reunión de hombres donde sale ese tema de "La novia del amigo" digo, para sorpresa de los presentes: "¡Basta de mentiras! ¡Saquémonos las caretas!"

 

Lo que la experiencia adquirida de la suma de casos reales que he visto me dice, es que tener una aventura o directamente iniciar una relación con la novia (o ex novia, que para el caso suele la misma falta) de un amigo depende de dos cosas:

 

1.- Cuanto te guste la novia de tu amigo.

2.- Cuanto le gustes vos a ella y te lo demuestre con actitudes concretas.

 

En la totalidad de los casos donde la chica verdaderamente le "encantaba" al amigo del novio y donde ella le tiró lazos, él terminó agarrando viaje, justificándose con frases como: "¿Y que podía hacer? Fui a la casa y se me ofreció ó "Es que estábamos algo borrachos" ó "Bueno…realmente tan taaaan amigos no éramos".

 

Yo también era de los que pensaba que la novia de un amigo pasaba automáticamente a ser una planta. De hecho lo sigo pensando y estoy convencido de que ante la situación antes mencionada habría actuado de la manera que el código tácito de amistad lo determina…pero la realidad es que en esa situación nunca estuve.

 

Por ende estoy como aquel que dice "yo nunca me quedaría con dinero ajeno", pero nunca se encontró en la calle una caja de zapatos con cien mil dólares adentro.

 

Lo que la realidad me dice sobre este tema es que los códigos se van a parar a la mierda en todos los casos cuando se dan los dos puntos antes mencionados.

 

No me gusta, pero es así.

 

Creía que era diferente, pero no lo es.

 

-A mí se me regaló la novia de un amigo y la saqué corriendo –me dijo hace poco un conocido.

 

-Ok, no te gustaba lo suficiente –le respondí.

 

Si bien estoy convencido de esto que afirmo nunca me creo el dueño de la verdad, por lo que me gustaría enriquecerme con sus opiniones. Y por supuesto que también me comenten las mujeres de "entre amigas" como ven ustedes este tema pero desde el otro lado… o sea "el novio de mi amiga".

 

Aunque, para ser sincero, en todo esto lo que menos ha aflorado es la afectación que puede sufrir el novio engañado.  El hombre enamorado, que ha fincado todas sus ilusiones en un proyecto de vida en compañía de su novia, es obvio y natural que sufra una desilusión que lo puede llevar hasta el suicidio.

 

Hasta este punto, he soslayado el octavo mandamiento: no desearás la mujer de tu prójimo, para no herir susceptibilidades de los no creyentes, pero realmente ¿podemos ignorarlo?

 

Pero, como todo en la vida, sólo los que han sufrido en carne propia la pérdida de la novia amada por infidelidad de ella y provocada esta por la acoso desleal y mezquino del supuesto mejor amigo, pueden calificar el hecho.  Los demás calificarán el hecho con bases legales, tanto material como moralmente.

 

Finalmente, y considerando que la lealtad es la virtud más sublime del ser humano, la infidelidad es una acto por demás deleznable y abominable.  Y se puede decir que es además imperdonable, ya que el que lo comete, si tiene conciencia, le pesará en ella por el resto de su vida, además de que el daño es irrestañable. Es una herida que se abre y que jamás se cierra.

 



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