Por René Mondragón
Marzo de 2011
¿Bravatas inteligentes?, las que en su tiempo hicieron Manuel Bartlett o Porfirio Muñoz Ledo. Las bravatas "light" fueron las inventadas por don Pancho Labastida Ochoa cuando contendió con Manuel J. Clouthier por el gobierno de Sinaloa. Y "bravatas de escopetazo" —por aquello que se lanzan en contra de cualquier cosa que se mueva pero no le atinan a nada—, son las que protagoniza Evo Morales y compañía.
Clasificación rara
Algo que podríamos denominar como "BVNI", bravatas voladoras no identificadas", son las que desde el momento de dejar la gubernatura, y con ello la compostura, la madurez, la mesura y la prudencia elemental en política, son las que viene desarrollando don Beto Moreira, actual dirigente nacional priísta.
Adicionales a sus habilidades dancísticas mostradas por un medio —yo lo vi en Milenio Televisión— el nuevo ungido tricolor pretende evaluar el desempeño del panismo conforme a las reglas que él siempre ha postulado, conocido, reconocido, seguido y amado con fidelidad pasmosa: las reglas del priísmo más dinosáurico, antediluviano y antidemocrático. Nótese que el mismo Beto fue coronado bajo las mismas reglas.
Presidente "omnipotens"
En la antigüedad pseudo democrática que se vivía en este país, se nos enseñó —desde los libros de texto hasta los noticieros de Jacobo Zabludovsky— que "el Presidente", era algo más que un simple brandy corriente fabricado por la casa Domeq.
El primer mandatario —expresión que nunca se nos aclaró que se traducía como "el primer mandadero"— era el oráculo donde la nación misma descansaba, aunque ahora los priístas estén criticando a Muamar Gadafi y a Hosni Mubarak por lo mismo.
Así nos dijeron que era el asunto. El presidente no podía equivocarse, no podía evidenciar ningún tipo de flaqueza o fragilidad. El presidente era, con el tiempo, bordado a mano por la divinidad y, en consecuencia, dominaba todo, sabía todo y predecía todo.
Por esa misma razón, el jefe de jefes Moreira dijo hace poco, que Felipe Calderón "liquidó" —véase: sacar de la jugada, mover el tapete, dar el esquinazo— a todos los suspirantes a la presidencia de la República por parte del PAN.
La razón esgrimida por el patriarca del ex partidazo fue simple. Palabras más, palabras menos, Moreira dijo que la expresión de Calderón, en el sentido de que era necesario buscar candidato dentro o fuera del PAN, significaba que él —Felipe Calderón— ya traía un as bajo la manga presidencial: que un no panista abanderara la carrera presidencial albiazul.
O sea, el coahuilense cree que todos son de su condición.
Presidente "omnisapiens"
De paso, don Beto descalificó también a Gustavo Madero, dirigente nacional del panismo, al asegurar que las declaraciones del propio Madero —en el sentido de que el candidato presidencial de su partido sería "100 por ciento panista"— había llegado demasiado tarde. Calderón le había ganado el golpe mediático.
De una u otra forma, el gurú priísta tuvo un "déja vu" por demás patológico. Supuso que en el PAN sucede lo mismo que sucedía en el PRI, en donde cada presidente de la República era también catalogado —como si fuera un valor agregado a sus otros atributos concedidos mediante la magia de la banda presidencial— el mote de ser "el primer priísta de la nación".
Como tal —como primer priísta— el mandatario guía, orienta, dirige, define rutas, procesos, procedimientos y formas, que en política antigua significarían la afirmación de que "nadie se mueva porque no sale en la foto".
El presidente nacional del partido —en este caso, el PAN— para Moreira no cuenta; es un adorno; carece de validez cualquier cosa que declare; no puede estar —jamás bajo pena de excomunión reservada a Ban Ki-Moon o a Malverde— en contra del presidente. No puede disentir jamás, porque el presidente nunca se equivoca ni comete errores. Por eso lo re-bautizaron como "el preciso".
Presidente "Janua Coeli"
Por eso el primer mandatario, desde la perspectiva del PRI, es y será siempre, puerta del cielo, la luz que ilumina sus días y sus noches. O sea, el "non pelustra", pues. Por lo mismo, para Moreira, los 10 aspirantes panistas "no lograron convencer al presidente de la República. Calderón dejó "en la lona" a los suspirantes, y de un solo golpe. ¡No podía ser menos! Calderón es ahora, el "¡primer fajador blanquiazul!".
"Humberto Mercado" o "Walter Moreira"
Me dio la impresión que —como el célebre tarotista, prestidigitador, psíquico y clarividente que se viste con las cortinas de la sala de su casa— a Humberto Moreira ya le dio también por echar las cartas y leernos el futuro nacional. Por eso declaró que la posible alianza PAN-PRD, "francamente no nos preocupa, ellos están en ese esfuerzo de frenar lo inevitable que es que regrese el PRI al gobierno en 2012".
Lo que en buen romance significa que cualquier cosa que opinemos los electores, al Tlatoani tricolor lo tiene sin cuidado. Los votantes, todos, hemos sido fascinados por el priísmo que sí sabe gobernar, tal y como lo demostraron durante 71 años que tuvieron el poder y sumieron a México en la pobreza, la ignorancia, la falta de competitividad y una mediocridad galopante.
¿Cuál es el error de don Beto Moreira? Pretender evaluar el desempeño político del PAN, con el modelo de acción, pensamiento y prácticas empleadas por el PRI. El resultado es obvio: un auténtico molusco, invertebrado, gaseoso.
Como decía mi abuela en un verdadero despliegue de tolerancia: ¡sea por Dios!

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