Por Marcela Méndez
Mayo de 2011
Fuente Yoinfluyo .com
En el artículo uno de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, se lee: "Todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos y, dotados como lo están de razón y conciencia, deben comportarse fraternalmente los unos con los otros".
En el segundo artículo se lee: "Toda persona tiene los derechos y libertades proclamados en esta Declaración, sin distinción alguna de raza, sexo, idioma (...) o de cualquier otra condición". El mismo artículo afirma que "no se hará distinción alguna fundada en la condición política, jurídica o internacional del país o territorio de cuya jurisdicción depende una persona, tanto si se trata de un país independiente, como de un territorio bajo administración fiduciaria, no autónomo o sometido a cualquier otra limitación de soberanía".
El artículo tres dice que "todo individuo tiene derecho a la vida, a la libertad y a la seguridad de su persona".
En el papel, todos los hombres somos iguales, gozamos de los mismos derechos y de la misma libertad. En la realidad, las cosas cambian significativamente, pues aunque en muchas partes del mundo eje –protegido por el Estado– ejerce su libre albedrío, hay regiones en las que el hombre, lo único que sabe de la libertad es que es un sueño, y de los derechos humanos, que son una utopía.
Tal es el caso de la República Árabe Saharaui Democrática (RASD), un lugar en el que los individuos se encuentran lejos de alcanzar la libertad, y en el que los derechos humanos no tienen cabida. Y es que resulta inconcebible que cada individuo tenga libertad, si como pueblo no tienen soberanía.
Limitando al norte con Marruecos, al este con Argelia, al sureste con Mauritania y al oeste con el Océano Atlántico, el pueblo de la a RASD (o Sáhara Occidental) lleva décadas enfrascado en una pelea, cuyo propósito es la "autodeterminación", un derecho reconocido por la Organización de las Naciones Unidas y por pactos internacionales, y que indica que cada pueblo debe decidir, desde sus propias formas de gobierno, hasta sus estructuras económicas, sociales y políticas, sin intervenciones externas.
En este camino hacia la autodeterminación, los saharauis han tenido que sufrir el exilio, la represión, la violencia y la injusticia, incluso de la privación de la libertad y de la vida, dejándonos ver que la libertad duele y que su costo es muy grande.
La RASD cuenta con el apoyo internacional, y organizaciones alrededor del mundo apoyan su causa. Sin embargo, el espacio que se le otorga en los medios tradicionales es mínimo. Las buenas causas, como la de la libertad, necesitan ser gritadas para dejar de ser una sombra en el mundo.
SAHARAUI, EL COMIENZO HACIA LA AUTODETERMINACIÓN
La República Árabe Saharaui Democrática fue proclamada el 27 de febrero de 1976; según información de la embajada de la RASD en México, su población es árabe-negra-beribesca de origen; los idiomas que se hablan son el hazaña, el árabe y el castellano.
Con una superficie de 266 000 kilómetros cuadrados, su capital es El Aaiun, y su presidente es Mohamed Abdelaziz. La RASD es miembro de la Unidad Africana, y es reconocida por más de 80 países, además de que está representada ante las Naciones Unidas por su movimiento "Liberación Frente Polisario".
La historia de su lucha por la liberación se remonta a 1973, año en que nacen los primeros movimientos emancipadores. La República Árabe Saharaui Democrática fue colonizada, en 1884, por España, convirtiéndose este hecho en clave para la transformación de su economía y de su cultura.
Hacia inicios de la década de los 70, el movimiento de liberación fue disuelto por los españoles. En saharaui se formó, sin embargo, el llamado "Frente por la Liberación de Saguia, el Hamra y Río de Oro", mejor conocido como "Frente Polisario".
Dos años después, la Organización de Naciones Unidas, al lado de la presión internacional, exige a España descolonizar el territorio de Sáhara Occidental. Lo que se pensó podría ser el logro de la autodeterminación del pueblo saharaui, no fue más que un intercambio de poder, pues España cedió oficialmente los territorios a la hegemonía Mauritana y Marroquí, que inmediatamente invadieron y atacaron a Sahara Occidental.
Poco tiempo después, en 1976, nace la República Árabe Saharaui Democrática y tres años más tarde, Mauritania renuncia a sus derechos sobre la RASD. Sin embargo, Marruecos se anexiona los territorios que dejó Mauritania. Desde ese entonces, el territorio de Sahara Occidental queda divido en dos: la parte de los exiliados y refugiados, y la parte que se mantiene bajo el control de Marruecos.
La marginación por parte de Marruecos que viven los saharauis ha provocado que en éstos, en su exilio, construyan una "nueva vida" (a través de talleres, hospitales y escuelas), pero alejada ésta de sus derechos más fundamentales, tanto políticos, como sociales y económicos y en materia de derechos humanos.
La situación de la RSDA no permanece oculta, pero a pesar del apoyo internacional, los saharauis no logran recuperar su autonomía. Se trata de un fenómeno que preocupa, pues millones de personas viven hoy a merced de la caridad internacional y gastan sus vidas soportando desde arbitrarias detenciones, hasta torturas y desapariciones forzadas.
Además, los refugiados –que se encuentran en la zona más austera del desierto– se enfrentan todos los días a condiciones climáticas adversas; las manifestaciones pacíficas continúan, pero la solución simplemente no parece llegar, y el apoyo que la RASD recibe de otros Estados y de organizaciones que defienden los derechos humanos de sus pobladores sigue sin ser suficiente.
Iniciativas –asociaciones civiles, organizaciones independientes– alrededor del mundo buscan dar a conocer la situación que se vive en aquella región del mundo, no sólo a través de la denuncia, sino también por medio del intercambio cultural.
En nuestro país, el ejemplo de dicho esfuerzo está representado por la Embajada de la República Árabe Saharaui Democrática en México y por iniciativas como la Asociación Mexicana de Amistad con la República Árabe Saharaui (Amaras A.C.) e "Internautas por el pueblo saharaui en México".
Quienes defienden la causa saharaui buscan, en primer lugar, informar al mundo sobre las violaciones que sistemáticamente se cometen contra la población en los territorios en que Marruecos mantiene ocupación; en segundo, exhortar a la comunidad internacional para que ejerza presión sobre el gobierno marroquí para que éste se adhiera a las resoluciones de las Naciones Unidas; y en tercer lugar, provocar la mejora en las condiciones de vida de la población que se encuentra refugiada en los campamentos.
OCUPACIÓN: SAHARAUIS LA PÉRDIDA DE SU VIDA
Desde que se produjo la ocupación marroquí en los territorios de Sahara Occidental, las violaciones a los derechos humanos de los saharauis se ha convertido en una constante.
De acuerdo con la organización Human Rights Watch, entre los eventos del 2010 ocurridos en Sahara Occidental, se anotan desde la utilización de "leyes represivas y tribunales complacientes para castigar y encarcelar a opositores pacíficos, especialmente a aquellos que violaron los tabúes y leyes contra las críticas al rey o a la monarquía, cuestionaron la 'marroquinidad' del Sáhara Occidental o 'denigraron' el Islam", hasta el encarcelamiento de defensores pacíficos de la causa por la determinación de la RASD.
Por otro lado, el llamado "Frente Polisario" también cometió faltas graves de derechos humanos contra presuntos espías que atentan contra el movimiento de liberación. Así, en ambas partes del conflicto ha llegado a desdibujarse la importancia de la lucha que se lleva a cabo y de su propósito: que todas las personas puedan acceder a una vida digna y en la que sean considerados como hombres que merecen gozar de respeto, libertad y paz.
Si nosotros, que estamos de fuera y gozamos de aquello de lo que la población saharaui no conoce, y no utilizamos esa libertad para hacer un cambio, entonces no podremos llamarnos solidarios y estaremos faltando también a una Declaración Universal de los Derechos Humanos, que en su artículo primero afirma que los hombres "dotados como están de razón y conciencia, deben comportarse fraternalmente los unos con los otros".
Si deseas consultar más información sobre la situación de la RASD, haz clic aquí y aquí, que cada uno encontrará ya el modo de abonar un granito de cambio a esta causa, que nos concierne a todos, pues allá donde se viola el derecho de un hombre, se viola el de toda la humanidad.
