¿El fracaso de Calderón?
Por Manuel Velásquez
Fuente: Yoinfluyo.com
Febrero / 2011
La administración de Felipe Calderón seguramente pasará a la historia como una de las más conflictivas y con más retrocesos en materia de seguridad que ha visto México en su historia moderna. Las cifras que día con día salen a la luz pública nos demuestran que los secuestros, los robos, las extorsiones, entre otros delitos, van al alza.
El problema es que no hay nada ni nadie que los frene, ni siquiera el gobierno federal. Más bien pareciera que no le importa la situación de sus gobernados o que, aún peor, consiente estos actos.
Los datos duros que organizaciones no gubernamentales y civiles muestran son contundentes. A pesar de la iniciativa del propio gobierno, expresada en el sistema de consulta de base de datos de homicidios presuntamente relacionados con la delincuencia organizada, poco se hace para mejorar la pésima percepción que existe actualmente de la seguridad en el país.
Si bien los datos que arroja el sistema de consulta pueden ponerse en duda si se compara con los de las organizaciones no gubernamentales o con las cifras que los medios han ofrecido, existen varias discrepancias al respecto.
Según el Movimiento Blanco, el gobierno de Veracruz reportó al Sistema Nacional de Seguridad Pública (SNSP) cero secuestros en 2010, cuando que el año pasado hubo 8 víctimas de secuestro que fueron asesinadas. Según notas periodísticas, 11 secuestrados fueron rescatados por el Ejército. Cuando menos estos secuestros tendrían que haber sido registrados en la estadística, y no ocurrió así.
Asimismo, en 2010 el gobierno de Tamaulipas reportó al SNSP sólo 25 secuestros, cuando en ese estado el Ejército mexicano rescató de sus captores a 173 personas. Si el gobierno de Tamaulipas actuara con apego a la ley y con honestidad, tendría que haber registrado los secuestros de esas personas, porque este es un delito que se persigue de oficio y porque, con relación a esos casos, la PGR no ejercitó su facultad de atracción.
Todo esto viene a colación debido a que según el Movimiento Blanco, la cifras de asesinados secuestrados en el 2010 fueron 209 personas. Éste número es preocupante, ya que representa casi el 40 por ciento de las mil 253 personas asesinadas durante un secuestro desde 1971.
Por otra parte, es evidente que este aumento en los secuestros se debe no sólo a la ola criminal que azota nuestro país, si no que también tiene que haber colusión de las autoridades con los grupos delincuentes que les permiten operar sin ningún problema. Y no sólo las autoridades locales, sino también autoridades federales del más alto nivel. O al menos así lo ha denunciado en varias ocasiones José Antonio Ortega, presidente del Consejo del Movimiento Blanco.
Mientras tanto, la ciudadanía sigue cautiva y aterrorizada en algunas partes del país. Muchos temen salir de sus casas por el constante asedio de los grupos criminales. Lo peor es que pocos o nadie está en la posición de prestar ayuda, y los que están —el gobierno federal— se han mostrado incapaces para enfrentarlos. A los mexicanos, lo único que nos queda es estar unidos y tratar de superar como sociedad civil el aciago momento por el que vivimos. Hemos salido de peores situaciones solos, y esta vez, al parecer tampoco será la excepción.

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